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Adán Celis y la Glasnot

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El ambiente de concertación política en Venezuela parece revertir la tendencia de años recientes; más por las necesidades que impone la crisis multifacética que por la propia voluntad de los actores políticos. Los temas de negociación y transición son ahora más frecuentes y surgen espontáneamente de calificados sectores de la sociedad civil. En artículo anterior, dimos cuenta acerca de tres eventos que demuestran esa realidad; hoy debemos destacar cuatro nuevos avances que han surgido en el transcurso de la semana que acaba de finalizar, relacionados de manera directa o indirecta con los procesos políticos en discusión.

Las tendencias actuales

Dos tendencias marcan el desarrollo de las conversaciones y contactos preliminares:

1) la posición en firme que asumirá el gobierno de Joe Biden

2) las elecciones generales previstas para este año en Venezuela. Son dos factores de mucha influencia para la concertación y con posibilidades que inspiran confianza para superar los tradicionales “impases” de diálogos anteriores.

Haber reconocido a la Comisión Delegada de la AN y a su presidente Guaidó por parte de altos funcionarios del gobierno de Biden es un factor que le suministra oxígeno a la dirigencia de oposición y le resta fuerza al gobierno de Maduro para seguir imponiendo sus desmanes en la mesa de conversaciones. Las elecciones que deben efectuarse en el próximo diciembre son también un aliciente para sectores de la oposición y un factor condicionante para la actuación del gobierno de Maduro; dado que la revisión de las “sanciones” será el mejor aperitivo para servir en la mesa.

Un primer avance ocurrido la semana pasada a favor de la concertación lo puso en evidencia Juan Guaidó; cuando expresó que “la lucha es por condiciones para que todo el pueblo participe en elecciones libres y justas, y cuando digo todo es todo porque el PSUV va a existir”. 

Un segundo avance lo dio el reconocido analista Asdrúbal Oliveros; si bien se trata de un criterio personal es también una opinión con una buena carga de persuasión y sensatez. Oliveros dijo que «hay un actor que ejerce el poder y más allá del debate de si es legítimo o no, hay que entenderse necesariamente con él».

El tercer avance correspondió al líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, al expresar en un artículo publicado en El Mundo de España que: “el primer desafío que tenemos los demócratas venezolanos en este año 2021 es asumir la reunificación de todas las fuerzas del cambio, dentro y fuera de Venezuela. Y por supuesto que eso forma parte de una revisión sincera y profunda. El objetivo común de esa unidad deben ser unas elecciones presidenciales libres, justas y verificables”.

Consideraciones

Más allá de las opiniones, la semana culminó con una recomendación de alto contenido pedagógico y altamente persuasiva, propia de un autor que sabe cómo se bate el cobre: Adán Celis, presidente de Conindustria.

En sus palabras, la recomendación es que: “no debemos gastar las esperanzas de los venezolanos en anuncios que no van a ningún lado. El gobierno de Maduro necesita de la Glásnost; la experiencia desarrollada en la Unión Soviética durante el régimen de Mijaíl Gorbachov, que permitió la transición de una economía estatista hacia una economía real de mercado” 

Lo cierto es que la situación política está peor a como estaba hace unos años, pero la situación económica es un tanto diferente; la flexibilización aplicada en algunas políticas ha mejorado el entorno. La suspensión de los controles de precios y de cambio de divisas, más la dolarización de facto son mejoras indiscutibles. El gobierno sigue siendo antimercado pero da muestras de estar en retroceso en aspectos fundamentales de la economía. En política no ha sido así, pero hay indicios confiables para una concertación público-privada. 

En este trance, la realización de reuniones entre representantes del gobierno de Maduro y dirigentes de la sociedad civil no tiene ninguna novedad. Para el sector empresarial esos canales nunca están en desuso. Las recomendaciones para que el gobierno de Maduro utilice la experiencia del Glásnost y que las reuniones se hagan sin micrófonos son ideas pertinentes y positivas. 

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