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Alesia Rodríguez: Hay que trabajar más en políticas públicas que promuevan, faciliten y orienten a la reinserción laboral de la mujer

La especialista insiste que hay que aumentar la participación laboral de las mujeres, con especial énfasis en puestos directivos y altos cargos corporativos

Tanto en el país como en el mundo hay una desventaja significativa en cuanto a la participación laboral femenina. Esto se puede separar en dos fases una pre-pandemia y otra pos-pandemia, en donde, si bien hubo una desventaja anteriormente, la pandemia del COVID–19 la agudizó.

La realidad es que los avances que se lograron tras décadas, hoy se han revertido por una Emergencia Humanitaria Compleja y una pandemia que dejan a las mujeres en una posición desfavorable y de desventaja en el campo laboral.

Fedecámaras Bolívar entrevistó a Alesia Rodríguez, creadora de la compañía Inclusion Consulting Group y miembro de la Organización Internacional de Empleadores, para conocer la condición actual de las mujeres en el campo laboral y que se debe ejecutar para mejorar su participación.

Pregunta: Según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), en 2021 la participación de las mujeres en el mercado laboral fue de 34%, ¿cuáles son las causas de la reducción de mujeres en el campo laboral?

Respuesta: Porque hay barreras que se encuentran dentro de las organizaciones para ascender: los sesgos, los estereotipos, el derecho fiscal; y las mujeres que entran -en el campo laboral- se van desvisibilizando por distintas dinámicas empresariales.

También hay que ver el impacto que ha tenido el COVID en este momento, la pandemia afectó muchísimo más a las mujeres que a los hombres en la parte de la participación laboral, porque los sectores más afectados por la pandemia eran sectores con muchísima participación femenina, como el turismo que tiene mayor proporción de mujeres que hombres.

El sector comercio y el sector de los servicios también tiene una altísima participación de mujeres. Entonces, cuando estos sectores se ven afectados con el COVID, empiezan los despidos o contracción de los sectores y eso hace que un número importante de mujeres pasen a ser desempleadas.

P: La especialista en derecho del trabajo, Jackelin Richter, señala que en los años 2000 la participación laboral de las mujeres llegó a ser la más alta en el país al ubicarse en 50%, ¿qué se tenía en ese entonces que ahora no?

R: La pregunta que hay que hacerse ahí es muy sencilla, ¿participación en qué? ¿En cargos de alta dirección?, ¿de gerencia media?, ¿secretariales y asistentes? Claro, es verdad que la participación laboral es importante, es importante que haya cada vez más participación, pero no hay que perder de vista que, no es que aumente la participación laboral femenina, es que aumente en los distintos niveles de la jerarquía de las organizaciones y laboralmente.

P: ¿Qué implica para las mujeres la disminución de participación en el campo laboral?

R: El trabajo es el epicentro, porque te da una capacidad de desarrollo profesional y personal. Si estás además en trabajos que te motiven, un empleo digno que tenga una carrera profesional, que tengas una perspectiva de crecimiento, te da fortaleza en tu autoestima, pero además te da ingresos económicos que te dan independencia económica. Entonces, perder participación laboral es muy malo, es algo desfavorable para la mujer en un conjunto.

P: ¿La diminución de participación en el trabajo decente las empuja a labores inseguras? ¿De qué tipo?

R: De mucha índole, inseguras desde la perspectiva de seguridad social, porque te pones a trabajar en algo donde puede que te paguen, pero no tienes una protección social, no tienes seguro social, no tienes acceso a salud pública, es insegura porque terminas trabajando en labores informales donde no las rigen un marco laboral en el que tú te puedas apoyar, es decir para que no haya un despido injustificado, para que no haya maltrato, para que no haya violencia, para que no haya acoso, para que haya unas condiciones de pago adecuadas y equilibradas.

Por otro lado, terminas cayendo en trabajos que más allá de seguridad y la estructura laboral, son trabajos en los que puedes estar mucho más propenso a abusos, a violencia, a acosos e incluso a actividades denominadas no licitas, a tener que denigrarte como mujer, a tener que ejercer prostitución porque no consigues trabajos con las capacidades de lo que es el trabajo decente, que son en las condiciones adecuadas con salarios dignos, en un entorno además de protección.

P: ¿Qué aportes dan las mujeres al crecimiento de las empresas y el desarrollo de la economía?

R: Las mujeres traen la mirada que no trae el hombre, la mirada de no solo alguien que trabaja en la empresa. Hay estudios que evidencian que cuando las empresas ponen en práctica esa cultura inclusiva y participan más mujeres hay mayor rentabilidad y productividad… del 62% de acuerdo con uno de los últimos estudios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Esto aumenta la posibilidad de atraer y retener talento, impulsa esa creatividad y la innovación y en las compañías.

En donde además hay más mujeres en los altos cargos de dirección, juntas directivas y alta dirección son empresas que han empezado a verse que tienen mejor desempeño financiero, incluso reputacional, porque cada vez más estamos en una sociedad que valora la diversidad, la responsabilidad social, la no discriminación, que una empresa sea abierta a la participación femenina y además la estimule y la involucre.

P: ¿Qué implicaciones tiene la falta de mujeres en el mercado laboral tanto para las empresas como para la economía?

R: Dejas de tener otra mirada, dejas de tener diversidad en la perspectiva y dejas de tener una voz que es importante que esté ahí, no solo para desarrollar productos y servicios sino que además es una voz para la toma de decisiones importantes que puede traer una perspectiva valiosa y que cada vez, en la medida que hay más mujeres participando en las distintas tomas de decisiones a los distintos niveles de las empresas, las empresas son mucho más innovadoras, lo que se puede traducir en productividad, en rentabilidad y eso estimula una economía y hace que la economía se desarrolle y crezca más.

P: ¿Cómo revertir la pérdida de espacios laborales para las mujeres? ¿Qué se necesita a nivel de políticas públicas y a nivel de empresas?

R: En cuanto a lo laboral y a la seguridad social, hay que hacer una revisión integral de todo el marco legal y regulatorio de políticas públicas, también hay que trabajar más en políticas públicas que promuevan, faciliten y den orientación a la reinserción laboral de la mujer que va de la mano con ofrecerles mayores capacidades de formación para que, si han estado fuera del contexto laboral o estando en el contexto laboral, se formen cada vez más en lo que se pueda estar necesitando en los puestos de trabajo actuales y futuros.

Hay que trabajar mucho en que las políticas públicas tengan cada vez más perspectivas de género que se enfoquen en reducir esas brechas de géneros, brechas de género en educación, brechas de género en salud, brechas de género en empoderamiento económico, de empoderamiento político, etcétera. Trabajar mucho por el aumento de la escolaridad y la disponibilidad de instalaciones educativas.

En cuanto a esas transferencias económicas y programas asistenciales tengan más efectividad de manera que no se vuelvan un incentivo a no trabajar, sino al contrario, sean políticas que promuevan y apoyen a que la mujer tenga esa tranquilidad para que también pueda insertarse en el mundo laboral.

P: ¿En materia de inclusión e igualdad de género hay ejemplos empresariales en Venezuela que pueden ser replicables? ¿Cuáles?

R: Yo creo que ese es un tema que está en desarrollo en Venezuela. Puedo hablarte del caso de Mapfre Seguros, el tema de la igualdad, de la inclusión y la igualdad de género, es una de sus prioridades estratégicas y está dentro de sus planes estratégicos claves y eso lo ves a lo largo de todos los países donde está, incluyendo a Venezuela.

Tienes compañías internacionales importantes también en alimentos como Nestlé, en auditorias como KPMG, y también empiezas a ver empresas grandes venezolanas que están empezando a adoptarlas. Sí hay cada vez más empresas que están insertando eso, porque además están dentro de los lineamientos de las ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) 20-30 y cada vez más hay empresas en donde se está trabajando mucho para que las empresas se adhieran a los Principios de Empoderamiento de la Mujer de las Naciones Unidas.

P: Según la Encovi hay brecha salarial entre hombres y mujeres en todas la labores y oficios, ¿se podría decir que estas diferencias son estructurales? ¿Por qué?

R: Hay una mezcla de todo porque también depende de los sectores, hay sectores en donde quizás esas brechas son menos marcadas que en otras.

Entonces, hay cosas que pueden ser coyunturales, pero que también tienen un aspecto estructural y dentro de eso tú puedes tener sectores en donde hay empresas que cada vez más estás promoviendo la igualdad y la equidad de género y están generando una transformación de cultura organizacional que está haciendo un cambio, pero hay que abordarlo con políticas públicas y políticas organizacionales.

Esto para que, desde el proceso de contratación de un empleado, haya igualdad de oportunidades tanto para hombres como para mujeres, oportunidad de acceso al trabajo y que las condiciones de remuneración sean iguales.

P: Comparado con otros países, ¿dónde está parada Venezuela en este sentido?

R: El estudio del World Economic Forum habla de todas las brechas, Venezuela tiene la posición 67 en el mundo, 18 en la región y la brecha de género es 28,7% versus Latinoamérica que es de 27,9%. Es un tema muy amplio, porque los números no necesariamente siempre son comparativos.

En Venezuela la crisis económica ha hecho que se agudice, sin embargo, en Latinoamérica, Venezuela es uno con importante participación de mujeres en los sectores empresariales y en los sectores gremiales.

P: Ante un Estado que parece no trabajar en políticas públicas de igualdad de género, ¿por dónde se puede empezar a trabajar para cambiar esto?

R: Yo no afirmaría que no trabaja por políticas públicas por igualdad de género, yo no fuera tan radical en eso. Hay que hacer mucho todavía, el problema es que lo que se está trabajando o lo que se ha trabajado no necesariamente ha sido con el enfoque adecuado y no necesariamente ha sido efectivo.

Entonces, lo primero que habría que hacer es una revisión integral de todo lo que tiene que ver con regulación y políticas públicas que afecten a la mujer.

Que todas las políticas públicas tengan una transversalidad de género, que cada vez más se requiera que haya una perspectiva de género en la visión de las distintas políticas públicas, en lo que está inhabilitando en la inserción laboral de las mujeres o la permanencia de las mujeres en los trabajos por aspectos laborales legales.