Conocer hoy en día que tiempo de vida le queda a una empresa es difícil porque no existe una fórmula o método para descifrar la operatividad que pueda tener la misma, asegura Karla Hernández, directora de Espabílate Consulting Group. De esta manera lo primero que deben hacer los comerciantes y empresarios es un estudio general de su organización para descifrar en qué estado se encuentra. 

Por lo que Hernández recomienda como primera orden evaluar y revisar sus historiales de ventas en los meses de pandemia y ver si en estos historiales han dado para cubrir sus costos, seguido de esto sugiere revisar sus inventarios, luego ver cuánto dinero tienen en inventarios y por último todo ese total de inventarios representan la mercancía que tiene alta rotación -mayor demanda por los clientes.

Lo siguiente que debe hacer el empresario es evaluar cuánto dinero tiene en el flujo de caja, es decir, en efectivo en cuentas nacionales o internacionales que pueden señalar en qué estado se encuentra tanto para cubrir gastos como para poder hacer las compras de los productos que ofrece a su audiencia.

La base crítica de cualquier organización lo define el efectivo que tiene disponible que se origina desde las ventas y da para los gastos mínimos básicos fijos que se requieren para operar, sacando aquellos conceptos que no se consideran necesarios para producir, gastos asociados a la producción y la operatividad, señala Hernández. 

Perspectivas de los comerciantes

Navila Miclos, gerente en Supermarket a la Vista, explicó que debido al momento tan crítico que se vive actualmente el establecimiento está dentro del grupo de licores y se ven afectados al no estar agregados al 7+7 de la flexibilización, esto causa que no puedan vender mercancía ni de tipo delivery y pickup. 

Con respecto a su inventario, están en una situación en la que ya que no pueden comprar mercancía y muchos de sus producto están a punto de vencer lo que se transforma en pérdidas a futuro para el negocio. EnSupermarket a la Vista el flujo de caja ha disminuido y, por esta razón  han presentado medidas de prevención a los entes encargados a nivel regional, pero aún no han recibido ninguna respuesta.

Por su parte, David Istúriz, representante de la Casa de la Caña, expone que no hay ventas porque hay prohibición, así que unido a la postura de Fevelicor y Calicor, exigen ser agregados a la flexibilización para poder operar; la alternativa que han encontrado para poder resistir los estragos de la pandemia ha sido incluir alimentos en sus inventarios para no solo trabajar con licores. 

“Desde hace 3 meses no entran licores al estado. Nos hemos mantenido con nuestros  inventarios y ahorros, además que la alcaldía de Caroní ha permitido alguna venta y es lo que ha podido mantener la estructura del comercio” afirma el representante, asimismo señala que la actividad y lo que se vende hoy en día es para mantener a los empleados, lo que ha los ha obligado a cambiar la modalidad de licores a alimentos.

Tips o sugerencias

Para la directora de Espabílate, la situación depende de la semana de flexibilización vs. semana radical, lo que afecta la compra y venta de los diferentes negocios y/o comercios; “hay que programarse ante el peor escenario, ya que ese escenario puede suceder” asegura Hernández. El tema primordial es ¿con cuánto dinero cuento, con qué gastos mínimos son necesarios para mantener la operatividad, cómo han estado mis ventas, si he podido hacer frente a los gastos fijos, si el cliente me ha mostrado que si está interesado en el producto y si es buscado las maneras de publicitar (buscar maneras de hacerlo rotar, demanda)?

La única opción no es cerrar, la opción antes de cerrar explica Karla Hernández,  se basa en revisar qué puedo recortar y que es lo que mínimo que requieres para mantenerme de pie y operativo. Estas son las bases fundamentales para tomar decisiones asertivas, además de evaluar todos los escenarios y tomar previsiones como comprar gasolina por adelantado, comprar una planta eléctrica, entre otras opciones según las necesidades de cada rubro. 

Asimismo, recomienda reducir gastos en viáticos, estructuras de alquiler, gastos superfluos, gastos de papelería, entre otros, de manera que al reducir todos aquellos gastos que no están relacionados con la operatividad de la empresa, se pueda recuperar al menos una parte del capital. 

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