En un contexto de cuarentena e inamovilidad laboral, la depresión, la incertidumbre y la angustia se hace presente mucho más rápido en el día a día de las personas, afectando así su estado de ánimo, desarrollo físico y desarrollo interpersonal. La OMS define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Este estado de salud mental se ha visto afectado en la actualidad por la presencia del Covid-19, las medidas del Estado de Alarma decretado en el país y el hecho de no poder trabajar de manera habitual como lo venía haciendo la persona, lo que hace que se genere la depresión como “un problema de salud serio” que, cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares del individuo.

El psicólogo Gabriel Marquez, explicó al equipo de Fedecámaras Bolívar que en primera instancia los ciudadanos se encuentran frente a la interrogante de ¿qué hacemos si todos corremos el riesgo de salud y esto no nos permite hacer lo necesario para subsistir hoy en día?, en el contexto actual que se encuentra el país.

En vista a la carencia de seguridad de subsidio, la persona está ante la inminente necesidad de trabajar de alguna manera para poder cubrir necesidades básicas como comer o adquirir servicios de agua, luz o transporte fundamentales en su cotidianidad, pero el hecho de trabajar no desaparece la angustia unida a la preocupación por un posible contagio en el área de trabajo, y esto ya detona en el primer punto el desequilibrio mental en el individuo, señaló Marquez.

¿Cómo afecta el desequilibrio mental en la cotidianidad?

El cambio tan repentino que hubo en la vida de los venezolanos y la población en general tiene repercusiones en sus actividades diarias y los ingresos que llegaban a los hogares, lo que hace que el estrés y la ansiedad aumenten. Existe un deterioro del bienestar psicológico, aseguró Marquez, ya que existen esos casos donde los efectos de la pandemia son negativos y perjudiciales para la salud.

“Lo que preocupa de esto es que al estar psicológicamente conmovidos nuestro organismo reacciona distinto ante las amenazas físicas, pudiendo incluso bajar nuestras defensas facilitando una posibilidad de enfermar”, concluye el psicólogo. La mayoría de personas ante todo el tema de la pandemia y del aislamiento social se han visto perjudicados de manera negativa, pero existe una cifra relativamente pequeña de personas que en esta situación más bien ha generado fortalezas que no poseía antes de esto, pudiendo ser generada por el descanso obligatorio, por etapas reflexivas naturales, entre otros.

¿Cómo afecta la falta de ingresos y el decrecimiento de la economía?

Por su parte, la Terapeuta Familiar Irma Vecchionacce, explica que el no saber manejar el proceso que está transitando en su cambio de rutinas afecta el rendimiento, la productividad y procesos creativo de rendir en su trabajo. 

La pandemia a nivel mundial ha consternado las dinámicas habituales en las que nos encontrábamos en la vida cotidiana, por los efectos colaterales que ha generado limitación de productividad económica, reducción de los ingresos, afectación de la capacidad productiva, entre otros; esto lleva al individuo a pensar en ¿qué hacer y cómo asumir la situación? y decidir trabajar en lo que estoy haciendo, señaló Vecchionacce.

Si se mira desde el confinamiento, es una condena que se está pagando; ahora si se ve desde el resguardo, se puede ver como protección, aclaró la terapeuta; además recomendó hacer actividades de las cuales disfrutar para hacer ecología emocional y generar nuevos hábitos como nuevos modelos mentales.

Desde que se estableció una cuarentena general obligatoria, la economía de amplios sectores considerados como no esenciales se paralizó y la actividad productiva e ingresos de los trabajadores también; el economista Andrés Asiain para el medio de comunicación ámbito, explicó que la parálisis de los sectores esenciales incrementa los gastos y tiene un impacto general en materia de caída de la actividad cercano a los 5 puntos porcentuales en 2020.

Y al dejar de producir y la actividad cesar, son miles de personas que se quedan sin llevar el sustento respectivo a su hogar, perjudicando la calidad de vida de las personas; estos efectos tendrán repercusiones en el crecimiento del PIB de los diferentes sectores, y en los más golpeados se verá un incremento en las cifras de desempleo y en los precios a los consumidores.

El sector empresarial también presenta una gran preocupación por el impacto en las ventas y el empleo, al tiempo que alerta la demora en obtener medidas de alivio o acceso a créditos financieros, los que les permitirá pagar las nóminas y poder mantenerse a flote.

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