Quiero iniciar con una historia personal, hace 11 años por un problema de salud me tocó operarme la rodilla de mi pierna derecha, lo cual implicó un reposo de 80 días que incluyó la terapia de recuperación en mi casa. Allí me correspondió podría decirse, mi “cuarentena” de recuperación con la ayuda de mi familia. Durante la misma, decidí asumirla aprovechando el tiempo para hacer algunas cosas que la rutina normal de trabajo me impedía, como fue el compartir y jugar con mis hijos por más tiempo y ver televisión juntos en familia, todo ello con las limitaciones de movilidad por el reposo. También aproveché para leer temas que me apasionaban, lo que fue de mucha utilidad al regresar a la normalidad.

Hoy once (11) años después, producto de un factor externo (pandemia del COVID-19) que nos afecta a todos en el planeta, cumplo una nueva “cuarentena”. Por supuesto la historia es otra, las condiciones son diferentes, pero mi respuesta es la misma. En ambos casos decidí ser resiliente (capacidad de sobreponerse a la adversidad) y en vez de lamentarme, me he enfocado en lo que puedo hacer en aspectos que si están bajo mi control, para cuando todo regrese a la normalidad. 

Estos días de cuarentena han sido para mí una oportunidad para: a.- fortalecer lazos familiares y arreglar las cosas de casa que estaban fuera de lugar, b.- reflexionar sobre la humanidad, la forma como nos comportamos en las crisis y procurar alternativas para ser solidario con otros y  c.- reinventar mi trabajo y desarrollar conocimientos y habilidades nuevas. 

Todo con la Fe en DIOS y en el trabajo que muchas personas están haciendo para poner freno a esta situación y sumando mi granito de arena como ciudadano, cumpliendo las recomendaciones y divulgando para que otros también lo hagan. Por supuesto, lamentando las pérdidas de vidas humanas y otros problemas que se generan por esa pandemia.

Pero, no podemos dejarnos llevar por la angustia y la desesperanza, debemos apelar a nuestra capacidad de ser resilientes y solidarios. Estas mismas características son extrapolables a cualquier ámbito en que nos desarrollamos, como el empresarial por ejemplo, del cual me gusta compartir opiniones. En ese sentido, quiero destacar algunas iniciativas que apuntan en esa dirección y que he identificado en estos días:

a. Solidaridad de empresas manufacturando mascarillas o tapabocas y otras impresas con tecnología 3D, para ser donadas. b.- Servicios privados de salud apoyando y participando en la atención médica.

c.-Eventos como Hakaton de ideas de emprendimiento para enfrentar el COVID-19. d.- Gremios empresariales sumando ideas y participando activamente en las soluciones.

e.- Expertos y especialistas desarrollando eventos virtuales gratuitos para compartir conocimientos. f. Incremento de estrategias de ventas online (delivery). g. Adaptación de empresas al teletrabajo 

En fin, muchísimas actividades positivas a destacar que dan ejemplo de la capacidad del ser humano en ser resiliente y solidario. Se habla hoy día del obligado cambio a la digitalización o al teletrabajo, aunque sabemos que esto no aplica para todos los casos, es un hecho que la situación ha obligado a las empresas a revaluar como continuar operando en esta contingencia. Pero será un gran aprendizaje para cambiar sus modelos de negocios.

Por ello, para tener éxito en esta cuarentena, es necesario verla como una oportunidad y aprovecharla al máximo ya que: «El éxito es donde la oportunidad y la preparación se encuentran» (Boby Unser) 

Cambiemos nuestro enfoque y forma de percibir esta realidad transformándola en oportunidad, para que salgamos fortalecidos como sociedad y así afrontar los futuros desafíos que tendremos. En resumen, resiliencia y solidaridad, aprovecha para reinventarte y por favor #QuedateEnCasa. 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here