Declaraciones del presidente ejecutivo de la Fundación Arturo Uslar Pietri, Antonio Escarri en su columna de opinión para el medio El Nacional, iniciaron la difusión de noticias falsas sobre la posición de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep).

Escarri afirmó que “el 12 de agosto de 2020 quedará guardado como una de las fechas más lamentables de nuestra historia. Es el día en que la Opep prácticamente nos deja de certificar como país petrolero”. Expertos en temas petroleros como lo es el economista José Toro Hardy, creyeron en lo dicho por Escarri, difundiendo el día 18 de agosto a través de su cuenta de Twitter @josetorohardy que “Venezuela, fundadora de la organización, ha sido descertificada por la misma. Puede ser porque ya no es más que un exportador marginal o quizá porque la Opep ya no confía en las informaciones directas que suministra el régimen”.

Para el 20 de agosto, Hardy tuiteó que la posible exclusión de Venezuela de la institución petrolera sería de “hecho, pero no de derecho, pues nuestra producción es ínfima y nuestras exportaciones insignificantes”. Por otro lado y en términos de legalidad y existencia, no hay acción alguna que le otorgue potestad a la OPEP para descertificar o no a un país miembro de dicha institución, así lo explicó el economista Hermes Pérez citado por la cuenta del Observatorio Venezolano de Fake News @ObservatorioFN, quien dijo que “La opep no certifica países ni su producción”.

Emisión inexistente de certificados

Según un reportaje del medio Efecto Cocuyo y posterior comprobación de la información por el Observatorio Venezolano de Fake News, se confirmó que la Opep es una organización que no certifica ni descertifica a nadie, esto basados en las 32 páginas de los estatutos oficiales de la Opep, en la que establecen que como organización no emiten ninguna clase de certificaciones para los países de acuerdo a su producción o a su venta de barriles de petróleo.

Entre los requisitos lo único que es necesario para pertenecer a esta organización con base en el artículo 2 escrito en el estatuto de la institución, es que deben contar con una producción petrolera y tener intereses en la estabilización de los precios petroleros en el mercado internacional.

El economista José Toro Hardy explicó en un artículo de opinión para el portal web del medio Analítica, que “en el pasado miembros como Indonesia, Qatar y Ecuador llegaron a retirarse de la Organización, no por haber sido descertificados sino como resultado de la caída de sus exportaciones. Algo similar podría ocurrirle a Venezuela. Más que una descertificación es la caída de nuestra producción lo que puede excluirnos”.

A pesar de las declaraciones, antecedentes entre los años 2017 y 2018 países como Guinea Ecuatorial y Congo que contaban con producciones petroleras menores a las que tiene Venezuela hoy en día, 110.000 y 289.000 barriles de petróleo al día, respectivamente, no les impidió ser parte de la Opep. Otro ejemplo de esto es el del país Libia, que contó con una producción petrolera de 100.000 barriles diarios para el cierre de julio del presente año y seguirá siendo miembro de la organización.

Caída de producción petrolera

Según el informe mensual del mercado petrolero de la Opep, Venezuela se encuentra al día de hoy como el quinto país con menor producción petrolera a nivel mundial.  Fuentes secundarias de la Opep aseguraron que la producción de barriles de petróleo diarios se ubica durante agosto en una capacidad de 339.000 mil. Esto supone una recuperación de 0,89%, si se compara con la producción del mes de junio que cerró con 336.000 mil barriles diarios de producción.

Venezuela pasó de ser durante el año 1970 el mayor exportador mundial de petróleo y el abastecedor externo de petróleo de los EEUU, con una producción diaria que superaba los 3,8 millones a uno de los países que menos petróleo exporta, con todos sus complejos refineros inoperativos y sin taladros petroleros operativos, según informó la empresa de servicios Baker Hughes durante el mes de julio. El año pasado habían 22 operativas.

Según un reportaje del medio TalCual, Venezuela alcanzó sus niveles de producción más bajos en décadas durante el mes de julio. La desinversión, medidas gubernamentales y manejo inadecuado de la industria, sumado a las sanciones, acabaron por hundir la producción hasta 280.000 barriles por día (bpd) de acuerdo con la consultora petrolera S&P Global Platts.

Por otro lado la exportación durante ese mismo mes fue superior a esta cifra, de acuerdo con datos manejados por Refinitiv Eikon y cronogramas de Pdvsa revisados por el medio Reuters, alcanzando los 379.000 barriles diarios. Sin embargo, gran parte de esas ventas correspondieron al pago de deudas de la petrolera española Repsol y la italiana Eni, aunado a los envíos a Cuba.

Descertificación no es la palabra

Según lo establecido por la Real Academia Española (RAE), la palabra “descertificación” significa transformar en desierto amplias extensiones de tierras fértiles. Expertos y medios que la han utilizado hacen referencia a la palabra en inglés decertification, cuyo significado tiene que ver con remover o retirar una certificación.  

Sin embargo, descertificación no es la traducción correspondiente sino aquellos sinónimos como desaprobación, sanción, condena, suspenso, rechazo o penalización, según el contexto a contemplar. Es por ello que envés de decir: “descertifican a Venezuela de la Opep”, debería en caso de ser cierto, que Venezuela sería desaprobada por la Opep.

Esto se debe a que la palabra descertificación no es más que un falso cognado, es decir, una palabra que, debido a similitudes de apariencia y significado parece guardar parentesco con otra palabra de un idioma diferente.

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