Es la primera vez en la historia moderna que el Día del Trabajador (1ero. de mayo) la vivimos en una cuarentena por una pandemia (COVID-19). La situación actual ha significado todo un reto para las organizaciones sindicales y los trabajadores por cuenta propia, dado que sus condiciones laborales se ven impactadas, en un contexto social y económico complejo para toda la sociedad. En este sentido, vale la pena traer al debate algunas consideraciones para la reflexión. 

Para ello, tomaré el informe elaborado por La Organización Internacional del Trabajo a través de su ¨Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo¨(1), la cual ha centrado su discusión y propuestas, en que el futuro del trabajo ofrezca seguridad, igualdad, prosperidad y oportunidades de empleo decente y trabajo sostenible para todos. 

Sólo revisar estos aspectos nos hace reflexionar, ya que el escenario de la pandemia COVID-19, plantea retos dentro de los análisis y estrategias de esta comisión, la cual considero estaba enfocada en como las tecnologías y automatizaciones podían impactar la disminución de puestos de trabajo y como enfrentarlo. A mi juicio, hoy  deben considerar otras variables y escenarios como las pandemias y los efectos del cambio climático en el ¨futuro del trabajo¨.

Todo ello en el marco del concepto de ¨trabajo decente¨, que por cierto,  está contenido en la Agenda 2030 de la ONU en su ODS 8 Trabajo Decente, siendo una de sus metas: 8.8 ¨Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios¨ (2).

Actualmente los organismos internacionales (OMS, OIT, entre otros), vienen planteando propuestas técnicas para enfrentar la pandemia, mientras los gobiernos y sus instituciones hacen lo propio. Primero, por lo que ha supuesto la paralización de muchas actividades laborales y el obligado teletrabajo, dado las condiciones sanitarias especiales que se han tomado a nivel mundial.  En segundo lugar, por los planes de reactivación que los gobiernos, vienen desarrollando para  diferentes sectores productivos, lo que implica una serie de medidas sanitarias para asegurar la salud y seguridad en el trabajo (evitar más contagios) y así reactivar el balance de la producción de bienes y servicios, también necesarios para la economía y la sociedad.

Por ejemplo, el escenario de reincorporación gradual al trabajo, permite revisar y replantear temas sobre, nuevas competencias que deben poseer los trabajadores, las cuales el empleador debe asegurar mediante la capacitación, así como  medidas administrativas o de ingeniería. Todo esto, dependiendo del tipo de trabajo que desempeña la persona. Ello implica sin duda, un impacto en los métodos de trabajo, que podrían incrementar los costos operativos. Sin embargo, al mismo tiempo, se convierten en una oportunidad para rediseñar el modelo de negocios y terminar de dar el salto a la transformación digital, reconvirtiendo algunas actividades al Teletrabajo, empleando más delivery, automatizando algunas actividades productivas, entre otras medidas. 

Como este ejemplo, cada caso es particular, porque quienes trabajan por cuenta propia, o los que trabajan en el sector educación, salud, público o privado, ongs, etc. van a requerir medidas, que impactaran el ¨futuro del trabajo¨. Considero que en el  futuro serán más requeridos profesionales que desarrollen planes de contingencias, o que controlen riesgos de bioseguridad,  así como con capacidad de estudiar el contexto para tomar previsiones estratégicas, en este mundo “VICA” (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) que vivimos.   

Así que cada país, en función de sus realidades, tendrá que elaborar un plan de gestión del cambio (adaptación) del ¨futuro del trabajo¨, a partir de esta experiencia.  Allí la participación de todos los actores de la sociedad es fundamental, para anticiparse de manera proactiva y formular propuestas como parte de su corresponsabilidad para construir una sociedad sostenible que cumpla con los Objetivos de la Agenda 2030 de la ONU (2). Ánimo, el futuro es fascinante y podemos construirlo desde ahora.

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