El martes 11 de Agosto,  el mandatario ruso, Vladimir Putin anunció que Rusia era el primer país en registrar una vacuna que ofrecía “inmunidad duradera” contra la COVID-19. No obstante, esta posibilidad ha generado un debate en torno a la “carrera” por encontrar la vacuna, que más allá de la velocidad en su elaboración, necesita ser segura para globalizarla.

La Dra. Luz Rodríguez, médico cirujano y epidemiólogo especialista en salud pública, gerencia de hospitales y con un magíster en investigación, explicó que en cuanto a la vacuna rusa, esta debe cumplir con un protocolo que a veces con el “desespero” de que esté a tiempo y el hecho de que todos la quieren tener lo más rápido posible, puede representar un riesgo de toxicidad al no ser pasada por todos los procesos necesarios, dejando ante la duda la efectividad del uso del fármaco en el humano.

Tras el anuncio de que la vacuna rusa fue aprobada, Tarik Jasarevic, vocero de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo durante una rueda de prensa que «acelerar los procesos no debe significar poner en compromiso la seguridad”

Ensayos no publicados

Según un reportaje realizado por el medio The Conversation, el Instituto de Investigación Gamaleya anunció que había registrado la vacuna en colaboración con el Ministerio de Sanidad ruso, ente regulador local que determina qué medicamentos se pueden usar en Rusia, afirmando que el uso de la Sputnik V está restringido a casos de emergencia. Este uso de emergencia significa que la vacuna solo se le puede administrar a personas que poseen un gran riesgo de contagio, tales como los trabajadores sanitarios, pero no al conjunto de la población.

El instituto ya había registrado la vacuna para la realización de ensayos correspondientes a las fases I y II, donde se evaluaría la seguridad del medicamento y de la respuesta inmune que genera en humanos, que en un principio se realizaron en un grupo de 38 personas. Sin embargo, los datos sobre los ensayos de la Sputnik V no han sido publicados, y dado que no se han realizado los ensayos de fase III, no hay datos que respalden que la vacuna realmente protege a los humanos frente al virus.

El instituto anunció que los ensayos de fase III de la Sputnik V empezarían el 12 de agosto en Rusia y en muchos otros países. Sin embargo, científicos expresaron su preocupación por la posibilidad de que la vacuna empiece a suministrarse a la población civil a gran escala, lo que normalmente no ocurre con medicamentos autorizados para ser usados en caso de emergencia.

Venezuela se ofreció como voluntaria

El ministro de salud de Venezuela, Carlos Alvarado, dijo el viernes 21 de agosto que Venezuela participaría en los ensayos clínicos de la fase III de la vacuna rusa contra el COVID-19 y que también podría producirla juntamente con Rusia, pero en Venezuela, específicamente en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La OMS anunció recientemente que no ha recibido suficiente información sobre la vacuna rusa para analizarla, por lo que los planes para producirla no deben llevarse a cabo hasta que se completen las fases II y III de los ensayos para garantizar su seguridad y eficacia. Sin embargo, Alvarado alegó que “hemos propuesto a la Federación Rusa participar en la fase III de este proyecto. Venezuela aportará 500 voluntarios para esta fase tan importante, que llevará a la aplicación masiva de la vacuna”. Por su parte, Nicolás Maduro afirmó ser uno de los primeros en ponerse la vacuna para dar el ejemplo.

Con respecto al factor tiempo, la Dra. Luz Rodríguez, especialista en Salud Pública y epidemióloga, aseguró que la expectativa es que se tenga una vacuna segura, efectiva y hecha bajo los parámetros internacionales, para inicios del año 2021. Rodríguez explicó que una vez aprobada la vacuna, el proceso de globalización irá inicialmente a los países priorizados miembros de la OMS, en los que haya mayor población vulnerable como es el caso de América Latina.

En el caso de Venezuela, la epidemióloga expresó que “la inmunización de la población venezolana dependería y ayudaría con el registro Sistema Patria para inmunizar a los más vulnerables que no han padecido y luego a toda la población para evitar contagios futuros.  Este sistema sirve como punto de arranque para luego llevar a cabo una vacunación dirigida que no nos permita perder tiempo”.

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