En el 4to año consecutivo de publicación del informe Goalkeepers por parte de La Fundación Bill & Melinda Gates, señala que en los últimos 3 años se pudo evidenciar un progreso constante y gradual hacia los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de la Agenda 2030, y que las metas se dirigían hacia la dirección correcta. 

Ahora, con la aparición de la Covid-19 no solo el progreso se detuvo, sino que ha retrocedido parcialmente y eso varía bastante según las diferentes áreas de la economía productiva, aseguró Bill Gates en la presentación del informe. La pandemia ha empujado a casi 37 millones de personas por debajo de la línea de pobreza extrema en lo que va de 2020, y la tasa de la misma aumentó un 7% en pocos meses.

Las casi 37 millones de personas que se encuentran en esta línea, viven con alrededor de un euro y medio al día, y unos 68 millones de personas han caído por debajo del umbral de la pobreza en los países de ingresos medianos-bajos, resalta el Goalkeepers. Un claro ejemplo es cómo en 2019 las vacunas alcanzaban para más del 80% de niños en el mundo y se pudo evitar más de 2 millones de muertes. 

Con la Covid-19, la cobertura de las vacunas en 2020 está cayendo a niveles nunca antes vistos por última vez en la década de 1990, lo que para Melinda Gates se traduce en haber retrocedido unos 25 años en unas 25 semanas, según afirmó ante diferentes medios de comunicación. 

Porcentajes que se desconocen

El informe Goalkeepers refleja que, tanto en malaria como en tuberculosis, la población se encuentra en donde estaba hace cinco años, así que los diferentes gobiernos del mundo deben buscar las maneras de seguir invirtiendo en sistemas sanitarios de atención primaria, de cómo mantenerlos abiertos y cómo hacerlos seguros para la población. 

Las vacunas contra el coronavirus no terminarán con la pandemia a menos que se asignen de manera equitativa, señala el informe, un 61% de las muertes a raíz de Covid-19 podrían evitarse si la vacuna se distribuye en proporción a la población.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expone que para 2021, por cada 100 hombres jóvenes que vivan en pobreza extrema habrá 118 mujeres, esto debido a que las mujeres asumen la mayor parte de la responsabilidad en su cuadro familiar, ganan menos, ahorran menos y tienen trabajos mucho menos seguros, una situación que se ha intensificado con la crisis del SARS-CoV-2.

La ONU esperaba que la tasa de pobreza en las mujeres disminuyera en un 2,7% entre 2019 y 2021, pero las proyecciones ahora apuntan a un incremento del 9,1% debido a la pandemia y sus consecuencias, advirtió ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

El resto de datos que maneja el organismo indican que: la pandemia afectará a la pobreza mundial, las mujeres sufrirán el impacto de manera desproporcionada, especialmente aquellas en edad reproductiva: para 2021, por cada 100 hombres de 25 a 34 años que vivan en pobreza extrema (con 1,90 dólares al día o menos) habrá 118 mujeres, una brecha que podría aumentar a 121 mujeres por cada 100 hombres para 2030.

Asimismo, David Malpass, presidente del Banco Mundial (BM) , aseguró que más de 100 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema este año con un aumento adicional en 2021, lo que elevaría el número a 150 millones. El impacto negativo en la salud y la educación por causa de la pandemia puede durar décadas, ya que 80 millones de niños están perdiendo las vacunas esenciales y más de mil millones de niños todavía no acuden a clases.

Una de las últimas notas publicadas por el BM, señala que la tasa global de pobreza extrema aumentó del 8,23% en 2019 al 8,82% actualmente, lo que representa el primer aumento de la pobreza extrema mundial desde 1998. Si bien se espera una pequeña disminución de la pobreza en 2021, es probable que los impactos proyectados a raíz de la pandemia sean duraderos.

También el Banco Mundial expone que las proyecciones de referencia pronostican una contracción del 5,2% en el PIB mundial este 2020, lo que constituye la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Los ingresos per cápita en la mayoría de las economías emergentes y en desarrollo se aislaron este año. 

La pandemia pone de manifiesto la urgente necesidad de adoptar medidas de políticas públicas para amortiguar sus efectos, proteger a las poblaciones vulnerables y mejorar la capacidad de los países para enfrentar eventos similares en el futuro. También es fundamental abordar los desafíos que plantean la informalidad y las redes de seguridad limitadas, además de adoptar mediante políticas fiscales y monetarias para dar soporte a las grandes, pequeñas y medianas empresas. 

Pobreza cambiante debido al pronóstico mundial

Las consecuencias de la pandemia cambiarán los pronósticos de pobreza extrema en todas las regiones, informa Naciones Unidas, debido a que el 59% de las mujeres pobres del mundo viven actualmente en el África subsahariana, y la región seguirá albergando por mucho más tiempo el mayor número de personas en situación de pobreza extrema del mundo.

El estudio que ha venido realizando la ONU en esta arista estima que solo se necesitaría el 0,14% del PIB mundial «2 billones de dólares» para sacar al mundo de la pobreza extrema para 2030, y 48.000 millones de dólares para cerrar la brecha de pobreza de género; aunque el número real será mucho más alto si los gobiernos no actúan o reaccionan demasiado tarde.

De esta forma, aumenta a su vez la desigualdad de género preexistente en el mundo, lo que afecta las cifras afirma el organismo. Las mujeres trabajan en algunos de los sectores más afectados, como lo son: alojamiento, servicios de alimentación y bebidas, trabajo doméstico, entre otros; además, se han visto especialmente expuestas a los despidos y la pérdida de sus medios de vida hoy en día.

Impacto en el mundo laboral

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para junio de 2020, se estimó que el 72% de los trabajadores domésticos en todo el mundo habrán perdido sus trabajos como resultado del COVID-19. Tanto las mujeres como los hombres asumen más tareas domésticas, cuidando de los niños y demás miembros de la familia durante los encierros, pero la mayor parte del trabajo aún recae sobre los hombros de las mujeres y las niñas.

La Covid-19 deja como secuela una drástica contracción del empleo y de los ingresos en la región de América Latina y el Caribe, ya que se han perdido alrededor de 34 millones de empleos desde que surgió la pandemia

Enfrentamos un desafío sin precedentes, el de la reconstrucción de los mercados laborales de la región, lo cual implica enfrentar fallas estructurales que se han agudizado con la pandemia, como son la baja productividad, la alta informalidad y la desigualdad de ingresos y de oportunidades de trabajo decente”, dijo el Director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro.

El Panorama Laboral durante esta crisis, según la información disponible de 9 países que representan más de 80% de la población económicamente activa de la región, demuestra que la tasa de ocupación llegó a 51,1% el primer semestre, representando una fuerte reducción de 5,4% respecto al registro del mismo período del año anterior, lo que representa “un valor mínimo histórico”.

Sin embargo, las caídas en el empleo no se reflejan completamente en aumentos en la tasa de desocupación sino en las masivas salidas de la fuerza de trabajo, las cuales han sido transiciones a la inactividad que reflejaron que la tasa de participación laboral también registró una caída sin precedentes del 61,3% al 52,6% entre el primer y segundo trimestre de este año, es decir que 32 millones de personas dejaron de ser económicamente activas.

Alrededor de 2 millones de personas perdieron su empleo y continúan buscando maneras de sobrevivir en este contexto, las salidas de la fuerza de trabajo se traducen en que el 94% de las personas han perdido totalmente sus puestos laborales, mientras que el otro 6% se traduce en desempleo. 

Las últimas estimaciones dan cuenta de que América Latina y el Caribe es la región con mayor contracción en las horas de trabajo en todo el mundo, con una pérdida estimada del orden del 20,9% para los tres primeros trimestres de 2020. Esta cifra casi duplica la estimada a nivel mundial, 11,7%.” afirma la OIT.

Recomendaciones para salir de la crisis económica que enfrenta el mundo

El estudio de la ONU recalca que no es imposible evitar retroceder en el progreso hacia la igualdad de género, por ende hace algunas recomendaciones en este escenario de pobreza extrema al que se enfrenta la población:

  1. Se debe abordar la segregación ocupacional.
  2. Se deben mejorar las brechas salariales de género
  3. Se debe solucionar el acceso inadecuado a servicios de cuidado infantil asequibles.
  4. Hay que introducir paquetes de apoyo económico para mujeres vulnerables en los países.
  5. Se deben aumentar las medidas de protección social dirigidas a mujeres y niñas.
  6. Hay que ampliar la disponibilidad de investigación y los datos sobre los impactos de género del COVID-19.

Igualmente, Melinda Gates, Co-Directora de la Fundación Gates piensa que la pandemia ha cambiado la manera de hacer las cosas y la forma en que se va a reconstruir el mundo, con un papel protagonista de la familia y de las mujeres. «Todas las economías del mundo se construyen sobre las espaldas de las mujeres que desempeñan trabajos no remunerados. No importa si eres un país europeo, eres Estados Unidos, eres India, eres uno de África…«, declaró Melinda al medio El País

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