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El turismo a nivel mundial cae de manera crítica

Evaluando los diferentes sectores de la economía, el área de viajes y turismo es uno más afectados por la pandemia Covid-19. Este se encuentra en una recuperación lenta que solo arrojará resultados positivos si se reanudan los vuelos nacionales e internacionales como los parques turísticos, entre otros.

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El turismo ha sufrido un declive total de sus actividades debido a la pandemia que se vive actualmente; las agencias de viajes, guías turísticos, parques de diversiones, y destinos paradisíacos han quedado desolados por el confinamiento del Covid-19. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), se esperaba que durante el 2020 el sector creciera en torno al 3% o 4% del año anterior, pero la pandemia ha traído resultados contrarios.

El sector del turismo perderá aproximadamente 1.2 billones de dólares si la situación sigue así, lo que equivale al 1,5% del Producto Bruto Global (PGB) aseguró la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD). El escenario en que se encuentra el turismo no solo es crítico sino que además causa pérdidas gigantescas que para su recuperación se requerían 2 a 3 años de trabajo al doble de capacidad.

Para Naciones Unidas (ONU) el escenario más pesimista se basa en un receso de 12 meses en el turismo internacional, lo que costaría alrededor de 3,3 billones de dólares o el 4,2% del PIB mundial. Muchos países dependen del turismo que desarrollen, con un valor que ha triplicado los 1,2 billones en los últimos 20 años, según la OMT.

El salvavidas de millones de personas

Las medidas preventivas en algunos países aunado a las restricciones de viaje y reducciones de visitas a lugares turísticos, ha causado que el ingreso de consumidores bajen el nivel de confianza en el sector. Aun cuando el turismo se activa nuevamente en varios países, en otros se encuentra totalmente estancado y sin alternativas sólidas.

Pamela Coke-Hamilton, directora de la división de la Conferencia UNCTAD, explico para Naciones Unidas que «estas cifras son un claro recordatorio de algo que a menudo parecemos olvidar: la importancia económica del sector y su papel como salvavidas para millones de personas en todo el mundo». 

En América Latina, el país más afectado ha sido República Dominicana con una caída del 5% de su PIB, por su parte Colombia también bajó su PIB entre el 2% y el 4% según los distintos modelos, mientras que Ecuador, México y Argentina pueden caer entre el 1% y 4%.

Muchas familias dependen del turismo, ya que han creado empresas, agencias y posadas que se dedican y ofrecen todo lo que turismo de cada país puede brindar, desde sus distintas actividades recreativas como su cultura, paisajes y monumentos históricos. La paralización de este sector ha sido el bache de sus ingresos y la forma en que cubrían sus principales necesidades.

Impacto en empleos y salarios

Las pérdidas inducidas por el Covid-19 tienen un efecto secundario en otros sectores económicos que suministran los bienes y servicios que los viajeros buscan mientras vacacionan, como lo son: alimentos, bebidas y entretenimiento. La UNCTAD estima que por cada millón de dólares perdido en ingresos por turismo internacional, el ingreso nacional por país puede cae entre dos y tres millones aproximadamente.

Con la falta de viajeros a diferentes países donde su principal atractivo es el turismo, el número de trabajadores desempleados ha aumentado de dos a tres dígitos en este sector.  Según cifras de la OIT, en su último informe del 26 de junio, más del 15% de jóvenes han perdido sus empleos porque se desempeñaban en áreas como: ocio, turismo, hostelería y comercio, las cuales han sido golpeadas fuertemente por la pandemia.

El 86% de los empleos perdidos por el Covid-19 se verá registrado en el comercio, industria, logísticas, hoteles y restaurantes, lo que amenaza a 386,411 trabajadores informales.  El turismo ha caído ya un 80%, lo que en magnitud es imposible superar y controlar para cualquier economía grande, mediana o pequeña.

¿Qué ocurre en las zonas turísticas?

Los impactos negativos del turismo no solo se reflejan en los recursos naturales y los ecosistemas locales, sino que también tienen gran influencia sobre la cultura local y la calidad de vida de las comunidades receptoras donde se desarrolla esta actividad.

En ciertos destinos, el turismo masivo ha dañado significativamente a la vida cotidiana de los ciudadanos, los que ven cómo su paisaje se transforma, se altera y  los ritmos naturales del barrio cambian. Los precios de las viviendas, productos y servicios suben, lo que hace que su calidad de vida sea mucho más costosa de lo habitual.

Asimismo, el turismo también ha sido la causa de que el comercio tradicional desaparezca en ciertos lugares, ya que al expandir sus áreas donde explotar el turismo las ofertas de locales comerciales familiares y viviendas disponibles para la comunidad se reducen. Muchas comunidades adyacentes a los sitios turísticos no ven claro las ventajas y beneficios que el turismo les reporta.

La clave del desarrollo turístico está en saber cómo compatibilizar el crecimiento con el respeto a las personas, el patrimonio y el medio ambiente local; por lo que la sostenibilidad del modelo hace necesaria la participación activa, tanto de organismos públicos, como de empresas privadas, ciudadanos locales y turistas. 

El estado Bolívar se encuentra en un estatus crítico

En venezuela el turismo está parado al 100%, debido a que no hay vuelos y las posadas solo atienden a las personas que ya tienen alojadas a raíz de la cuarentena, en el estado Bolívar pasa lo mismo, no hay vuelos nacionales ni traslado de suministros para los restaurantes, sitios de bebidas y alojamiento, informa Gilberto Almarza, presidente de la Cámara de Turismo del estado Bolívar (CTEB). 

La situación turística en Canaima es sumamente crítica, no hay flujo de movimiento para llegar a la zona, ni para llevar suministros para los habitantes de la zona para cubrir sus necesidades básicas, la situación es crítica y cuesta mucho darle respuesta, señala Almarza. El turismo en la zona está parado totalmente y con problemas adicionales por estar tan aislado, por lo que hay necesidades primordiales que no se han podido cubrir para los indígenas, pemones y comunidades adyacentes. 

Por su parte, para llegar a la Gran Sabana se ha vuelto un traslado pesado, no hay forma de llegar allá por problemas de combustible y que no hay libre tránsito explicó Almarza. El turismo en el estado antes de la pandemia trabajaba con capacidad del 30 al 35% en las instalaciones operativos, pero gracias al confinamiento el sector ahora está complemente varado. 

Odimar López, CEO de Ecoaventuras Tour: agencia dedicada a expediciones en el Monte Roraima, Gran Sabana y Salto Ángel, señala que se encuentran en una situación complicada y crítica. Tienen alrededor de 4 o 5 meses sin actividad, ya que sus clientes son brasileros que cruzan la frontera para disfrutar del turismo que se ofrece en el sur del estado. Brasil al cerrar su frontera desde el 18 de marzo, han frenado completamente la actividad turística e ingresos de la agencia, lo que los mantiene varados sin alternativas.

Los indígenas pemones de la comunidad Paraitepui (Roraima) están muy afectados, Ecoaventura Tours son quienes les proporcionan los grupos para que ellos les muestren de su cultura pero desde que la frontera está cerrada y su actividad turística está parada, los pemones se han dedicado a los conucos para producir su comida y solventar mientras la situación se mantiene así, agrega López. 

Linoris Fermín, miembro de Cima Tours: agencia de viajes y turismo, explica que se encuentran en un cierre temporal; todo el personal está en trabajando desde casa y solo mantienen la asesoría a clientes que debido a la pandemia no lograron viajar. Desde que se declaró Estado de Alarma no están percibiendo ingresos debido a que el turismo nacional está totalmente paralizado y a nivel internacional está reiniciando en algunos destinos, con movilización interna, donde Venezuela aun no esta operando.

A nivel nacional han cerrado alrededor del 15% de las empresas pertenecientes al sector turismo; las empresas que no han cerrado han tomado como alternativa negocios paralelos como bodegones, por lo que venden productos perecederos y no perecederos para llevar, con la esperanza de retomar el turismo y seguir con su actividad. Venezuela no cuenta con un modelo económico que se preste para un desarrollo turístico sostenible, por lo que deben tomarse en serio medidas al respecto para brindar respuestas inmediatas a los grupos del sector afectados.

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