La pandemia del Coronavirus, llegó para cambiar al mundo. El mundo debe demostrar su capacidad de cambios y ajustes. Es el tiempo de evidenciar nuestra Resiliencia.

La humanidad está presenciando unos de los hechos más impactantes y de mayor trascendencia universal, desde la 2da guerra mundial. Esta pandemia obligó al confinamiento de sus casas de 4.000 millones de personas, se produjo el cierre de innumerables empresas, fuertes caídas en el mundo bursátil, muchos “commodities” han bajado sensiblemente su precio, incluyendo el petróleo venezolano, las aerolíneas, restaurantes y todos los negocios de atención al público están al borde del colapso, los servicios turísticos, recreación, esparcimiento, deportes, comercios y en general, todo el sector económico  y las empresas, así como todo tipo de negocios, han sido severamente afectados, incluyendo oficinas públicas de atención al público y prestación de servicios.

A esto se debe agregar la innumerable cantidad de enfermos y fallecidos que ha ocasionado, y sigue ocasionando esta pandemia. Menudo “tsunami” mundial.

Ahora bien, la pandemia es un hecho, con sus devastadores efectos. Ella se hizo presente y está dejando su gigantesca “huella” en la humanidad. Debemos asumirla y afrontarla.

¿Qué hacer frente a esta pandemia?

No tiene sentido ni utilidad alguna quejarse, lamentarse, deprimirse y sentirse apesadumbrados ante esta dura realidad. Esos pensamientos y emociones negativos, nos generan efectos devastadores en nuestra salud, nos debilitan el sistema inmunológico, nos generan tristeza y melancolías, con lo cual se producen reacciones de parálisis, sentimientos destructivos y podemos incluso, terminar con crisis de pánicos, locuras o serias depresiones.

Lo sensato, inteligente y conveniente, lo que la persona con resiliencia hace, es asumir una actitud positiva ante la crisis y buscar la manera de superarla.

Obviamente, mientras dura la pandemia, lo crucial y relevante es preservar la salud, respetando las medidas sanitarias y preventivas del caso, acatando la llamada “cuarentena colectiva” y el mantenernos en casa.

Acá es válido una máxima de las personas con resiliencia: “En lugar de oponernos y enfadarnos porque haya vientos fuertes, me dedico a construir molinos de viento”.

Entonces, frente a esta pandemia, no deseada por nadie, lo que debemos hacer son “molinos de viento” para afrontar sus efectos y salir adelante.

¿Posponemos nuestros planes o nos adaptamos?

Obviamente, es necesario entenderlo así, el mundo no será igual luego del Coronavirus. Muchas cosas cambiarán. Habrá severos ajustes y cambios en las sistemas de salud del mundo, en la manera de gobernar, en los requerimientos de los ciudadanos a sus gobernantes, en la exigencia sobre respuestas a la contaminación y daños ecológicos, en las relaciones empresariales, en el incremento del teletrabajo, en el uso más intensivo del internet para hacer negocios y actividades comerciales, en la disminución del tráfico, por estar la gente trabajando desde sus casas, en fin…tendremos una nueva realidad.

Frente a esos severos cambios, lo sensato y procedente es ajustar, modificar, transformar y modernizar nuestros planes, objetivos y metas, tanto personales como empresariales.

Esa nueva realidad demandará nuevos empleos, nuevas maneras de interrelacionarse, de hacer negocios, de gerenciar las empresas, de vender y comprar productos, de hacer actividades deportivas y hasta en la manera de saludarse, entre los seres humanos.

Quien aspire seguir con sus planes, antes del coronavirus, no está “leyendo” lo ocurrido y caminará “ciego” en el futuro inmediato.

Todos nuestros planes deben ser revisados. Se requiere hacer reingeniería total a nuestras ideas, programas y propuestas, para que podamos ser efectivos ante las nuevas situaciones que surgirán luego de esta pandemia.

A nivel empresarial, no ajustarse, negarse a los cambios, es totalmente errado y nos exponemos a la pérdida de mercado, desconexión con la realidad, imposibilidad de conseguir clientes y hasta la quiebra de nuestros negocios.

De igual modo, a nivel personal, debemos hacer grandes ajustes y actualizaciones de nuestros proyectos y la manera de ejecutarlos. La nueva realidad exigirá otras habilidades de las personas, otras competencias, otros conocimientos y hasta diferentes disposiciones y actitudes personales, para que seamos competitivos y podamos conseguir empleos, conservar los actuales o emprender nuevos retos y desafíos.

Demostremos nuestra sensatez, inteligencia, sentido común y nuestra Resiliencia, para tener la flexibilidad requerida y “reinventarnos” ante la nueva realidad.

“No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino aquel que más se adapta a los cambios”. Charles Darwin

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