En el municipio Piar, miembros de la asociación de ganaderos Asogandipiar, aseguraron que la escasez de combustible es un problema que sigue presente, pues no hay ninguna estación de servicio a precio internacional (0,5$/litro) y solo les permiten surtir 20 litros de gasolina a la semana.

A pesar de la reanudación del despacho de gasolina iraní, no ha habido cambio para los productores de la región. El 1 de junio la administración de Maduro estableció un límite de 120 litros mensuales a 5 mil bolívares por litro y otra venta sin subsidios de parte del Estado a 50 centavos de dólar, opción que al menos en Piar; no existe.

Los productores agropecuarios alegaron que esta situación fue igual a “quedar en las mismas”, haciendo referencia al hecho de que antes de esta nueva modalidad, debían comprar gasolina a precios de entre 3$ y 5$ en el mercado negro; y que ahora con una nueva medida que suponía una mejoría, terminó siendo más de lo mismo. En Piar cuentan con un promedio de 2000 productores entre pequeños, medianos y grandes, de los cuales a día de hoy solo se encuentran laborando un 10% de los mismos.

Es difícil mantener la comercialización

Octavio Páez, vicepresidente de Asogandipiar y productor agropecuario del municipio Piar, comentó que la comercialización ha bajado por la misma escasez de gasolina. Los distribuidores que son quienes compran directamente el ganado de la finca, también se han visto afectado por la misma razón, pues no les alcanza el combustible para ir a las unidades de producción, luego a los mataderos; para finalmente lograr la distribución en las carnicerías. Él afirmó que no fue sino hasta la semana pasada que lograron aumentar el despacho de gasolina a los distribuidores para que estos fueran a comprar a las fincas. A pesar de que aumentó de 20 a 60 litros, las distancias desde la ciudad a las fincas son largas, por lo que termina siendo poco representativo dicho aumento.

Actualmente hay un fenómeno, explicó Páez, y es que los productores que vendían leche se dedicaron a hacer queso; por el mismo tema de que el lechero no tiene el combustible de ir a las unidades de producción en las fincas para retirar la leche; razón por la cual muchísimos productores agropecuarios optaron por una opción más viable que tiene al municipio abarrotado de queso, llevando al desplome de los precios por la alta oferta y poca demanda existente, situación que preocupa debido a que de la venta de queso no logran ni siquiera cubrir los gastos mínimos, como mano de obra y producción.

El productor agropecuario, explicó que es bastante difícil la situación de todo el sector, pero que a pesar de la situación económica, política y social que atraviesa Venezuela; es uno de los pocos que se mantiene operativo.

Panorama para próximos meses

El vicepresidente de Asogandipiar, ve bastante complicada la situación de la producción agropecuaria durante los próximos meses, pues por la escasez de combustible no se ha podido aprovechar el ciclo natural de reproducción en las fincas. También el tema de la preparación de tierras que durante estas fechas antes de que llegue la lluvia se llevarían a cabo; tampoco se ha logrado por la escasez.

En comparación con el año pasado, Páez comentó que no se ha sembrado ni el 10% para la fecha. Él cree que en base con lo que se produjo el año pasado, hasta ahora solo llevan alrededor de un 3%, cifra que considera alarmante, puesto que el año anterior se sembró aproximadamente un millón de hectáreas de maíz a diferencia de este año en el que solo llevan 50 mil.

El año que viene ya no se contarán con las mismas reservas de cereales, afirmó Páez, tanto el sector agropecuario como los consumidores venezolanos se verán afectados. Cerró diciendo que actualmente se encuentran haciendo lo posible para mejorar la comercialización de los productos, esperando también por ayuda de parte de las autoridades para obtener mejoras.

Un problema nacional

Con base en un reportaje elaborado por el Correo del Caroní, según el presidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios Aquiles Hopkins, para finales de abril, solo se estaba trabajando el 10% de la tierra disponible para sembrar maíz.

Aunque registraron en la zona andina, y en estados como Guárico y Aragua, la pérdida de hortalizas como tomate y cebolla, Hopkins advirtió que lo más preocupante son los alimentos que se están dejando de producir y que no habrá dentro de tres o cinco meses. “Lo más importante no es cómo estamos hoy o cuánto estamos perdiendo hoy, sino cuánto no estamos sembrando hoy que es la cosecha y la comida de mañana”, dijo en ese entonces.

Para febrero de 2019 el país contaba con 600 mil toneladas métricas disponibles de alimentos, casi el doble de las que para el mes de marzo de 2020 se contabilizaron: 320 mil toneladas según Edison Arciniega, representante de Ciudadanía en Acción. La organización registró una disminución del 26% en la disponibilidad de alimentos desde el inicio de la cuarentena, unas 45 mil toneladas métricas de comida.

Para ese momento la escasez del combustible era también el principal causante de la pérdida de alimentos. “La región andina no pudo sacar probablemente unas dos mil hectáreas de hortalizas que eso alcanza para abastecer tres meses del requerimiento básico de hortalizas del país”, indicó Arciniega.

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