La llegada de la gasolina iraní fue un salvavidas que sirvió para poco. La escasez de gasolina cada vez es mayor a la par con el aumento de las colas de vehículos en las estaciones de servicio. Aunado a esto, ciudadanos reportan que sus carros han empezado a mostrar fallas al haber sido llenados con gasolina de esta procedencia.

Según un reportaje realizado por el medio El Pitazo, de 1.018 participantes en una encuesta a través de Twitter, 39% reportaron que sus vehículos habían fallado luego de haber surtido con la gasolina iraní que suministraban en las estaciones de servicio a lo largo del país, con la llegada de los buques iraníes que llevaban consigo dicho combustible.

En dicha encuesta, 31% afirmó que la gasolina se evapora más rápido, 23% aseveró que no han tenido fallas en sus carros y 7%, que las fallas ocurrieron de manera momentánea. Sin embargo, luego de tres meses, y para mal de todo el parque automotor venezolano, Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), dijo el 2 de agosto, que la escasez de combustible en el país se debe a quela gasolina de Irán se acabó y las refinerías continúan inoperativas.

Importar gasolina es antieconómico

 Para el economista e investigador petrolero en Venezuela, Carlos Mendoza Potellá, “importar petróleo iraní no es sostenible para Venezuela porque no podemos vivir de una exportación que tiene que cruzar el océano índico y atlántico para llegar aquí”. El economista tildó esta medida con una de las cosas más “antieconómicas” que se pueden hacer.

Además, explicó que la importación se termina haciendo como consecuencia de la emergencia que existe con respecto a la escasez de gasolina en el país y las sanciones de parte de Estados Unidos. A pesar de esto, Potellá reconoció que “ni Irán tiene la capacidad para sostener las exportaciones de combustible a Venezuela, ni nosotros tenemos como pagarlo”

Iván Freites, secretario de profesionales y técnicos de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), aseguró que las plantas productoras de gasolina están deterioradas, por lo que la única forma de producir suficiente combustible para saciar la demanda de los venezolanos es una “gran inversión”, que provenga del sector privado.

La importación de gasolina iraní, además de insostenible, es algo que terminará endeudando más al país que de por sí atraviesa una crisis económica en la que el salario mínimo mensual se encuentra por debajo de la barrera del equivalente a un dólar americano. La única solución viable para contrarrestar la escasez de combustible es la de una cuantiosa inversión o el mantenimiento por parte del Estado de las refinerías, lo cual también requerirá de una gran inversión por el tiempo que tienen sin ser atendidas.

Fallas se deben al octanaje

“Las fallas mecánicas que los conductores han denunciado se deben al diferente octanaje que no llena las especificaciones con las que funcionan los motores de Venezuela”, afirmó Mendoza Potellá, quien alegó que esto influye en el “pistoneo”, que no es más que el desfase en los ciclos que se genera cuando la gasolina explota antes de producir la “chispa” que enciende el vehículo.

“Trabajadores petroleros le hicieron las pruebas pertinentes a la gasolina iraní y arrojó que es de 87 octanos, menor octanaje que la que se produce en las refinerías de Venezuela”, así lo aseveró el medio El Pitazo a través de un artículo. Por su parte, el economista Potellá, comentó que “la capacidad antidetonante de la gasolina es menor a la requerida por los motores de combustión interna vigentes en el parque automotor venezolano, que son de alta compresión, razón por la que necesitan gasolina de alto octanaje”.

El exgerente del Complejo Refinador de Paraguaná (CRP) y profesor universitario Emilio Herrera, expresó que este combustible no es apto para el parque automotor de Venezuela, ya que su octanaje es menor al que requieren los vehículos del país, que es de 91 y 95 octanos.

Que produzcan y no exploten

Desde el punto de vista de Mendoza Potellá, las recomendaciones para que la escasez mejore tienen que ver con “el levantamiento de sanciones, un plan de reconversión de las refinerías, de restituir el mantenimiento periódico y no urgente que solo se hace para ponerlas a producir y que exploten”.

Para él la causa fundamental de todo lo que está pasando son los “10 o 12 años de abandono de las refinerías”, sin embargo, también reconoce que el tema de las sanciones “son determinantes en este problema”, pero no con respecto a la importación, sino en relación con el desarrollo de nuestra capacidad de producción. 

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