Raúl Gil vicepresidente de la Cámara de Comercio de Caroní, aseguró que no hay estadísticas de desempleo en las pequeñas, medianas y grandes empresas en  Ciudad Guayana. Sin embargo, después de dos meses de confinamiento, se verán en la necesidad de  disminuir la  fuerza de trabajo, a pesar de la inmovilidad  laboral.

La activación de medidas  para  tener una  apertura gradual de la  actividad  económica, estableciendo protocolos  de  seguridad, sería una opción viable para el sector comercial con el fin  de resguardar  la  integridad física  de los  trabajadores.

Parálisis de un 85%

Gil comentó que en Ciudad Guayana están funcionando de manera oficial los sectores llamados prioritarios que son de salud y alimentos. Pero de manera no regulada está funcionando la economía informal, tanto en el centro de San Félix y Puerto Ordaz, como en los mercados municipales de Unare y San Félix.

El bajo sueldo de los venezolanos, aunado a  la incapacidad de realizar trabajos extras que le aporten mayores ingresos; se debe a las medidas tomadas por la administración de Nicolás Maduro. La dificultad de llevar comida a la casa los ha hecho tener que buscar la manera de trabajar, aunque se estén desobedeciendo las medidas de distanciamiento social.

La  parálisis laboral  ronda  alrededor del 85% de  la  capacidad  instalada  de  las  pequeñas, medianas y  grandes  empresas. Pero el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Caroní, explicó que aun así hay empresas industriales  que  le  prestan servicios  a la  Industria Petrolera; y se encuentran trabajando a puertas cerradas.

“Les cayó como anillo al dedo”

Juan Moya, secretario de trabajo y reclamo de la seccional de empleados de SintraAlcasa, reveló que aunque aún no ha sido despedido ningún trabajador durante la cuarentena; la misma le ha caído como “anillo al dedo” al Gobierno para ocultar el problema de gasolina y al sindicato oficialista Movimiento 21, pues se rumora que bajo cuerdas están llevando a cabo planes para despedir a aquellos trabajadores que no siguieron sus ideales durante el confinamiento.

Aseguró que: “por ahora solo han estado quitándoles los beneficios otorgados para sobrellevar la pandemia del Coronavirus, estos serían las bolsas de comida y bonos especiales para los trabajadores”. Aprovechó para comentar que a partir de que les han quitado todos los beneficios, él ha tenido que recurrir a trabajar de pistero, pero ahora que no hay gasolina; ni eso ha podido hacer.

El secretario de trabajo y reclamo denunció que “la administración de Maduro quiere que te quedas en tu casa, pero quién les lleva comida a su casa a los trabajadores. Que no le echen la culpa a la pandemia de que los trabajadores no tengan que comer”. También afirmó que conoce de compañeros de trabajo que luego de dos meses sin poder rebuscarse por el confinamiento, se han quedado sin alimentos; empezando a morir de hambre.

Han puesto excusas para despedir a los trabajadores

Degraín Marichales, dirigente sindical y miembro de SintraFerrominera, explicó que las medidas tomadas por la administración de Maduro con respecto al distanciamiento social han sido buenas, pues la cantidad de casos es baja. Sin embargo, al igual que Juan Moya, aseguró que esta pandemia le cayó como “anillo al dedo” al oficialismo, pues así ocultan el desabastecimiento de combustible.

A pesar de que según Marichales las medidas han sido buenas desde el punto de vista de los contagios; hay un factor que no fue tomado en cuenta, y es que la mayoría de los trabajadores de las empresas básicas viven de lo que hacen durante el día a día, en trabajas extras. Esto debido a que el Gobierno le ha cercenado todas sus “conquistas laborales” y beneficios; por lo que han tenido que recurrir a rebuscarse en otros empleos a parte.

Desde el punto de vista de los despidos, hace un año y medio, Ferrominera entregó pruebas certificadas de despidos arbitrarios a la condición de encuestas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sin recibir respuesta alguna hasta la fecha. Pero, durante la cuarentena no ha sido despedido ningún trabajador, más bien varios trabajadores dejaron de asistir a las empresas porque el pago de la nómina se convirtió en un tipo de chantaje, del cual ningún trabajador está consciente de cuánto dinero ganan por trabajos y horarios extras.

En el caso de Ferrominera, van más de tres años que no entregan un listín de pagos, por lo que ningún trabajador sabe exactamente lo que cobra. Con respecto a los despidos, Marichales explicó que hay despidos automáticos y técnicos; pero según él, el oficialismo ha tenido excusas para despedir a trabajadores durante el confinamiento, pues muchos deciden no ir a trabajar por la incertidumbre de no saber qué es lo que están cobrando; debido a una falta de seguridad social y de sinceridad de los pagos hechos. 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here