Son diversas las conceptualizaciones de «Emprendedor», dependiendo de los estudiosos y la perspectiva que se mire. Sin embargo, podríamos decir que un emprendedor, es una persona que diseña y pone en funcionamiento una actividad o negocio, pudiendo ser con fines o no de lucro.

En el primer caso para transformarse en una empresa, en el segundo caso, los ejemplos pueden ser fundaciones y ONG´s en general que desarrollan actividades en pro del ambiente o la sociedad.

También es necesario diferenciar, cuándo se pasa de la fase de emprendedor a empresario, en el caso de organizaciones con fines de lucro, la respuesta podría ser: al momento de formalizarse en lo legal y administrativo ante los organismo competentes reguladores, esto supone que entonces ambos conceptos conviven, sin embargo, cuando la empresa está consolidada, se deja de usar la palabra «emprendedor o emprendimiento» ya que está más asociada a los inicios y primeros pasos.

No se pretende en este artículo efectuar todas las diferenciaciones de cada caso, sino permitir la introducción para lo que será el desarrollo de algunas ideas. 

Hoy día con la transformación digital y tecnológica se ha consolidado el concepto de «Startup», relacionándolo a los emprendimientos con características de: uso de la tecnología, innovación, escalabilidad y globalización del producto y servicio, lo que demuestra que el tema está en constante evolución.

Sin embargo, es importante revisar las estadísticas de éxitos, en general el 80% de los emprendimientos fracasan dentro de los primeros 5 años y el 90% a los 10 años (cada país tiene condiciones gubernamentales que facilitan y lo promueven) son innumerables las causas de fracasos.

Pero definitivamente la principal causa está en la actitud del «Emprendedor», esto si lo enfocamos desde la perspectiva de «Locus (foco) de Control Interno», es decir, yo soy responsable de lo que me sucede, por ello algunos especialistas establecen que la principal causa es la falta de capacitación del emprendedor/empresario, con lo cual estoy de acuerdo.

En ocasiones en términos criollos de nuestra idiosincrasia, se dice:  «estoy haciendo magia para seguir adelante con mi emprendimiento», refiriéndose de esta forma a las acciones y decisiones que se toman para afrontar un emprendimiento y que este tenga éxito.

Si bien la palabra magia está relacionada con los magos, ilusionistas y la realización de trucos o actos inexplicables, la magia también es empleada de forma coloquial y cotidiana para referirse a la sensación de encantamiento de una situación o como logramos sortear situaciones complejas. 

A partir de estos dos conceptos; «Emprender» y «Magia», intentaremos efectuar  algunas analogías al respecto para proponer estrategias que pudieran permitir lograr la «magia de emprender» y ser exitosos.

Esa actitud debe estar impregnada de dos palabras mágicas: sueño y pasión. Los «sueños» son los deseos de desarrollar la idea de producto/servicio y la «pasión» el ingrediente que le da el sabor, cuerpo y alma para disfrutarlo en todo su proceso. 

Estas dos palabras son el «encantamiento» que toda persona debe tener para superar la barrera estadística de los 10 años en que fracasa todo emprendimiento y aumentar la probabilidad de éxito (la cual nunca está asegurada).

Tal como un mago usa un «mazo de cartas» y allí se representan las opciones a seleccionar, son muchos los conocimientos y habilidades que debe tener el emprendedor donde la ¨Actitud¨ es la carta principal. Sin embargo también tiene otras cartas que incrementan la posibilidad de éxito, como:

  • Organizar tu emprendimiento de forma tal que tenga su plan de negocios claro y que pueda ser revisado para su adaptación constante.
  • Comprender como es el camino del emprendimiento y cuál debe ser su disposición y compromiso.
  • Fortalecer su liderazgo (capacidad de influir), para crear un equipo de trabajo en sintonía y alineado con la visión y los objetivos.
  • Encantar a los clientes con un buen servicio permitirá escucharlos y tomar su retroalimentación para mejorar, innovar y adaptar tus productos y servicios al contexto cambiante del entorno
  • La Resiliencia para saber afrontar situaciones adversas con actitud de aprendizaje, ¨una veces se gana y otras se aprende¨.
  • Emplear la tecnología para aprovechar las oportunidades del mercado global, la productividad y rentabilidad.
  • Estar atento y comprender las tendencias del entorno y del bien común, incorporando prácticas de Sostenibilidad Empresarial 
  • Comprender que debo mejorar y evolucionar como persona para lograr evolucionar en mi emprendimiento.
  • Entender que no me las sé todas y por ello debo unirme a grupos y gremios (como es el caso del Club de Emprendedores de Fedecámaras Bolívar), donde estén enfocados en los mismos esfuerzos para crecer juntos en alianzas y apoyo. 

Ese encantamiento que produce la magia de estar compenetrado y apasionado por el sueño de un emprendimiento, es el que permitirá que podamos afrontar los grandes retos y oportunidades de ser empresario. La Magia de Emprender debe ser la actitud permanente para alcanzar nuestros objetivos.

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