La desmotivación en las organizaciones sociales no es un proceso novedoso ni de exclusividad para un sector determinado. La desmotivación para participar en asuntos comunitarios ha estado en línea de ascenso en diferentes países durante varias décadas.

En Venezuela la hemos visto en el caso de las asociaciones de vecinos, los sindicatos, las cooperativas, los partidos políticos y hasta en la propia religión católica. La participación y el activismo en estos sectores han disminuido, y siguen disminuyendo, después de haber alcanzado niveles de crecimiento y solidez; y en casi todos los casos la desmotivación ha tenido causa directa o indirecta en acciones del gobierno.

En medio de la desmotivación y el descenso, el gremio empresarial se ha mantenido sólido y unido en la porción organizativa que representa, no obstante la persistencia gubernamental  por socavar la unificación del gremio desde el inicio del año 2000. Esa resistencia gremial no debe verse como garantía contra la desmotivación, sobre todo porque los factores incidentes son muchos y con marcada influencia en la actividad humana en general. 

Las desviaciones y errores son actuaciones que corresponden en primera instancia a los líderes y por extensión a las organizaciones que representan, con la consiguiente pérdida de credibilidad y prestigio. De esos polvos, este lodo, dice el adagio. 

En el gremio empresarial no hay amilanamiento ni saltos a la talanquera y la traición es una figura totalmente desconocida; el gremio está allí, con su vocería en la calle y su fortalecimiento interno para seguir resistiendo.  

Diferentes orígenes

La adversidad causante de la desmotivación tiene orígenes diferentes. En el caso del gremio empresarial, la adversidad ha tenido su única fuente en la élite gobernante desde el año 2000; tanto por efecto de sus políticas económicas como por los intentos fallidos de crear paralelismo gremial. Por lo demás, la organización goza de credibilidad y reputación en la ciudadanía, y ha tenido la resiliencia necesaria para soportar la desaparición de casi 400 mil empresas. 

Solo en el sector industrial el 80% de las empresas han cerrado; y sin embargo Conindustria, el gremio que lo representa, está fuerte y activo como nunca antes. 

Caso distinto es el de los sindicatos de trabajadores, cuya merma es sensible no tan solo en Venezuela, sino a escala internacional. Más aún cuando se observa que la sindicalización tuvo su impulso inicial en el marxismo-leninismo. ¡Proletarios de todos los países, uníos! fue la proclama insigne durante más de un siglo. 

Hoy en día el gobierno enfrenta serias denuncias por su adversidad a la sindicalización de los trabajadores y su desacato a los postulados de la Constitución Nacional y el convenio internacional de la OIT respecto a la libertad de asociación. Situación similar está ocurriendo con la inhabilitación de partidos políticos y sus dirigentes. 

La desmotivación deviene también de las propias condicione de las personas. Los seres humanos izan las banderas de la solidaridad pero hay sectores sociales en los cuales es evidente la apatía o indiferencia por la asociación, con especial referencia a la población juvenil y en particular el surgimiento de los millenials. La pérdida de confianza en los líderes es, sin duda, una de las razones de mayor fuerza para la desmotivación. La gente se desmotiva para participar en las organizaciones debido a la falta de pulcritud y seriedad de los dirigentes. 

La resistencia del gremio empresarial

El gremio empresarial ha demostrado, y la sigue demostrando, su resistencia a la adversidad, aunque hay que reconocer que no todas las veces son para ganar; también hay lugar para las pérdidas sin llegar a la descompensación. Mantenerse durante 20 años en posición defensiva, frente a las arremetidas del gobierno, teniendo como escudo al respeto y la dignidad, es una demostración de verdadera resistencia. Esa defensiva es también el compromiso de solidaridad que la organización gremial comparte con la mayoría de venezolanos que enfrentan día a día las dificultades de vivir en Venezuela.   

Las investigaciones sobre las causas del debilitamiento de la práctica de asociación en diferentes sectores sociales están aportando razones que motivan a estudios de mayor análisis, como el caso del populismo en las organizaciones políticas. La crítica y el rechazo al populismo están en ascenso, pero su ejercicio luce incólume. Será necesario entonces seguir resistiendo, no solo contra los desmanes del gobierno sino contra otros factores cuya adversidad también menoscaba.  

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