Finalizando con lo que fue la 76° Asamblea Anual de Fedecámaras: «Por una Nación Incluyente y Productiva» que inició el día cinco de agosto y culminó el día siete, Pedro Penzini, presentador del evento, describió las jornadas como algo que ha sido de gran interés no solo para el público sino para el mundo gremial – empresarial.

El conversatorio de la jornada 4, llamado “Por una nación incluyente y productiva” que con la moderación de Alberto Afiuni, socio ejecutivo de EY Venezuela y un grupo de destacados panelistas como fueron Juan Carlos Roldán, partner de Komunika Latam; Luisa Pernalete, coordinadora de educación para la Paz en Fe y Alegría; Carlos Aguiló, director de innovación estratégica Ecoem; León Arismendi, director de Inaesin y Luz Mely Reyes, periodista cofundadora y directora de Efecto Cocuyo, buscó explicar cómo transformar nuestro país mediante el consenso de una agenda a mediano y largo plazo que defina al país que queremos: incluyente, competitivo e innovador. Con una economía del libre mercado a través de la inclusión social.

Fórmula incluyente y productiva

La primera ronda de preguntas llevada a cabo por el moderador, Alberto Afiuni, se enfocó en mostrar cuáles eran las distintas visiones y acciones que podrían ser llevadas a cabo desde distintos sectores de la sociedad en pro de alcanzar la fórmula de una nación “incluyente y productiva”. La pregunta parafraseada y dirigida a todos los panelistas fue:

¿Cuál es su visión de una nación incluyente y productiva?

Juan Carlos Roldán indicó desde una perspectiva de consenso, propósito, trabajo mancomunado y libre mercado que “mi visión es el de una nación incluyente que parta del yo debo hacer y, por otro lado lograr una nación productiva, lograr hacer negocios con propósito donde el verdadero desafío sea como lograr modelos de desarrollo económico orientados a lo social, en el que se ponga a la gente en el centro y no se quede nadie atrás”.

Luisa Pernalete, por su parte y desde un punto de vista enfocado en lo educativo, explicó que “no hay posibilidad de una nación incluyente sin educación, ni a presente ni a futuro, pues todo el mundo debe tener la oportunidad de educarse con calidad, así como está establecido en la Constitución. Para nosotros (Fe y Alegría) una nación incluyente necesita de una educación sumamente vigorosa y que sea para todo el mundo, no como ahora que hay una brecha muy grande entre los atendidos y los no atendidos”.

Carlos Aguiló, desde una perspectiva millenial enfocada en la innovación y el emprendimiento, aseguró que “la visión iría por no ver las distintas perspectivas de los escenarios sino los problemas concretos que se puedan abordar, por el camino de la resolución de los problemas complejos a nivel socio – económico. Entendiendo que hoy la tecnología se convirtió en el nuevo petróleo”, haciendo referencia a que hay que empezar a pensar en un mundo en el que en centro del paradigma se encuentre este tópico.

León Arismendi, con el pensamiento en la creación de competencias y técnicas necesarias, recalcó que “un país productivo e incluyente necesita de la colaboración entre empleadores y trabajadores, de modo que los ciudadanos puedan encontrarse con la idea del progreso bajo un modelo de trabajo democrático, además de una nación solidaria, aunada al diálogo que lleve a un país a ser más productivo al conjugar todos los elementos posibles”.

Finalizando con la primera ronda de preguntas, Luz Mely Reyes, comentó desde un punto de vista enfocado en la comunicación y el acceso a la información que “sería aquella nación en la que el venezolano pudiera ver y entender verdaderamente por lo que atraviesa el país, en confluencia con la existencia de la diversidad en la que las distintas miradas de los distintos sectores, permita que entre venezolanos podamos vernos, escucharnos, discutir y buscar consensos que nos permita entregarle un mejor país a nuestros nietos”.

La importancia del entendimiento

Alberto Afiuni al igual que en la ronda anterior realizó preguntas que en este caso variaron dependiendo del panelista, pero que partieron en orden tocando puntos como: consensos para un propósito claro (Roldán), masificación de la educación para enfrentar la inequidad e informalidad (Pernalete), cierre de las brechas tecnológicas (Aguiló), diálogo y Estado para reconectar la productividad (Arismendi) y acciones para generar oportunidades y disminuir pobreza (Reyes).

Roldán indicó que al hablar de propósito “hay cinco elementos: el primero, enfocado en el bienestar de la gente; el segundo, con base en impulsar redes colaborativas; el tercero, dirigido en empoderar a la gente; el cuarto, relacionado con impulsar el desarrollo, la innovación y transformación; el quinto; la transparencia y rendición de cuentas.

Pernalete respondió que “para lograr la igualdad de condiciones se necesita más inversión, que la educación sea actualizada y enseñe a ser resiliente para aprender de las dificultades. Siendo posible que alguien con buena educación pueda tener presente y futuro, aunado a la reactivación de la economía al ser algo que va más allá de las buenas instituciones”.

Aguiló indicó que “hay que actualizar la educación para que la experiencia no sea una situación poco estimulante, apostando por la creatividad y resolución de problemas complejos para cerrar dicha brecha, además del uso de talento existente en relación con la empresa privada, la innovación y el desarrollo, como una especie de círculo virtuoso, debido a que la innovación no surge de repente”.

Arismendi dijo que “la clave (…) es una interacción entre gobiernos, trabajadores y empleadores con el fin de lograr la igualdad con un Estado garante de ello. El diálogo es fundamental, pues de esta manera se logra progreso con equidad y en cualquier democracia es indispensable que trabajo y capital interactúen para cooperar y dirimir controversias”.

Reyes comentó que “desde el espacio público, político y ecológico se puede generar un lugar de conversación para discutir los distintos puntos de vista. Si comenzamos a concebir la educación como un elemento del emprendimiento y de acceso a capacitaciones, pudiésemos estar  (…) estimulando espacios para que muchos venezolanos tengan una base legal y económica que permita tomar iniciativas (…) que generen empleos”.

Promover para desarrollar

Cerrando con el ciclo de preguntas, el moderador, Alberto Afiuni hizo preguntas a los panelistas partiendo desde lo que hay que hacer para transformar el país desde la educación (Pernalete), colaborativo, competitivo y productivo (Aguiló); lo laboral (Arismendi); la confianza y el libre mercado (Roldán) y la comunicación para potenciar el liderazgo (Reyes).

Pernalete indicó que “necesitamos de un acuerdo para salvar la educación, porque sin maestros no existen escuelas, además de que el docente juega un rol fundamental en el éxito o el fracaso de los niños. Para lograr reinventar no basta con saber manejar una computadora, pues es necesario tener competencias para saber resolver problemas. Por ende, para lograr todo esto hay que invertir en formación y remuneración de docentes”.

Aguiló explicó que desde lo colaborativo “hay que pasar del paradigma competitivo a uno colaborativo que implica que hayan unas nuevas relaciones asociativas. A nivel productivo la transferencia tecnológica y creación de encadenamientos inteligentes entre sector productivo y sistema regulatorio. En lo competitivo, el hecho de actualizarnos y poner en el centro a la data”

Arismendi resaltó que “para lograr una noción de trabajo decente que incluya a trabajadores informales, el trabajo debe ser protegido más allá de su libre escogencia. Deben haber políticas estatales destinadas a proteger a estos trabajadores, debido a que el eje emprendedor es un aspirante a empresario, razón por la que tiene que haber programas de formación y capacitación para que ese emprendimiento crezca”

Roldán expresó que la creación de confianza como base para una economía de libre mercado “se puede lograr a partir de una narrativa incluyente, de un desarrollo sostenible, partiendo de lo estipulado en el Plan País”. Él invitó a todos a ser “candidatos objeto de una elección”, pero no solo para eso sino para participar y ser todos parte de una solución”.

Para cerrar las preguntas de la última jornada, Reyes aseguró que “como venezolanos primero tenemos que darnos el tiempo de reconocernos, partiendo de producir, emitir y escuchar, acciones que nos retan para dejar al lado lo que no nos une y ver qué es lo que sí.  Pasar de lo individual a lo colectivo es importante y con respecto a espacios, estos tienen que ser democráticos para que podamos ver nuestras semejanzas y diferencias”.

Homenaje y cierre

Con la finalización de la participación de los panelistas llegó el momento de despedir a la 76 conferencia anual de Fedecámaras. En esta ocasión antes del discurso del presidente Ricardo Cussano, se realizó un homenaje para Aurelio Concheso, empresario y asesor financiero quien falleció durante el mes de junio. Amigos, colegas y allegados emitieron comentarios sobre la vida de Concheso y su forma de ser como persona y amigo.

Posterior al homenaje, Ricardo Cussano, presidente de Fedecámaras, dio un discurso que evocó la realidad de un país y el compromiso de los empresarios en pro de sacarlo adelante a pesar de las dificultades o trabas que existan.

Partiendo de la imaginación de un contexto venezolano pacifico, Cussano expresó que “el punto de partida que nos convoca es Venezuela (…), con el fin de convertirla a través de una ruta eficaz en una nación incluyente y productiva. Hay que ir más allá de solo decir que el país está en crisis, (…) pues todo lo que antes producía hoy está roto. Todos los problemas que engloban a nuestro país nos llevan a trabajar por el lema de nuestra conferencia “Por una Nación Incluyente y Productiva” (…), y desde Fedecámaras no seremos simples observadores sino que trabajaremos en pro de lograr una transición hacia la democracia plena de inclusión, en la que se permita el diálogo crucial, logrando consensos entre sectores políticos.

Así culminó la conferencia “Por una Nación Incluyente y Productiva”, con una jornada donde la creación y el mejoramiento de la confianza, de competencias, producción, inversión y educación tomaron protagonismo como acciones a ser tomadas para llegar a esa Venezuela que hoy en día parece utópica por las condiciones que atraviesa el país, pero que no por eso debe ser un sueño que no pueda ser alcanzado por los venezolanos que aún apuestan por lograr un país de inclusión y desarrollo.

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