Recibir una vacuna tiende a ser, en algunos casos, tema de debate por los efectos secundarios que estas pueden llegar a presentar. Sin embargo, la Dra. Luz Rodríguez, médico cirujano y epidemiólogo especialista en salud pública, gerencia de hospitales y con un magíster en investigación, asegura que las vacunas en un 99% de los individuos no tienen ningún tipo de efecto secundario, dejando un margen de riesgo de un 1%.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos, siendo las mismas sometidas con anterioridad a pruebas rigurosas a lo largo de las diferentes fases de los ensayos clínicos para luego ser comercializadas y evaluadas posteriormente a su comercialización.

Seguras y necesarias

A través de la página web de la OMS, se establece que las vacunas son seguras y necesarias para el bien del colectivo, pues además de pasar por un riguroso proceso de elaboración, también sirven para combatir enfermedades, controlarlas y hasta erradicarlas en cierto punto, salvando una gran cantidad de vidas a nivel mundial y siendo la muestra de solidaridad más importante porque con el uso de las mismas no solo se protege la persona que se la puso, sino que también cuida a quienes lo rodean.

La Dra. Luz Rodríguez, al igual que la OMS afirmó el hecho de que las vacunas sirven para combatir enfermedades, pero también logran aumentar la esperanza de vida de las personas. “Cuando alguien se vacuna se cuida a él mismo, pero a la vez protege a los otros. Muchas enfermedades producen un problema de salud pública que afecta al colectivo, razón por la que con esta pandemia de COVID-19 se debe buscar una vacuna que mejore a nivel del colectivo, que pueda ser globalizada”, expresó.

Aunado a esto, la epidemióloga explicó que “una vacuna es algo que genera una respuesta inmune positiva que aumenta el sistema de defensas. Es prevención de patologías, la primera etapa de presentación de la enfermedad hace que el individuo se defienda de manera pasiva”.

La OMS también establece que la buena higiene, el saneamiento y el agua salubre son insuficientes para detener las enfermedades infecciosas, por lo que la vacunación sigue siendo necesaria, debido a que muchas de ellas pueden propagarse independientemente de lo aseados que seamos. Sin vacunación, enfermedades que se han vuelto raras o de las que se aseguraba haber sido erradicadas, pueden volver a aparecer.

De mito a leyenda

Aunque es mínimo el porcentaje de que algo salga mal a través de la vacunación, todo riesgo debe ser tomado en consideración aunque el mismo sea de 1% o menor a ello. Es por esto que la Dra. Rodríguez, especialista en  Salud Pública, afirmó que es posible que individuos presenten alergias, autismo, convulsiones febriles, desmayos, síndrome de Guillain-Barré (GBS), síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS) y la “más temida”, el síndrome de Stevens Johnson.

Según la página web de la Clínica Mayo, entidad sin fines de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación, el síndrome de Stevens-Johnson es un trastorno grave y extraño de la piel y de las membranas mucosas. Por lo general, es una reacción a un medicamento o una infección.

La Dra. Rodríguez aseguró que en muchos casos, las personas no se vacunan porque ven a la vacuna como un “mito que pasó a ser una leyenda”, haciendo referencias a las historias de personas que se han visto afectadas tras ser vacunadas. Como epidemióloga con más de 20 años de trayectoria, alegó que aunque no debe pasarse por alto los riesgos de la vacunación, cada vacuna creada bajo los parámetros internacionales para la elaboración de fármacos es un producto cuyos riesgos son bajos.

Además, la epidemióloga explicó la importancia de crear nuevas vacunas, y es que las mismas al ser elaboradas se convierten en un evento de avance tecnológico, pues traen una raíz de investigaciones con base en nuestros antecesores, para luego llevar a cabo un proceso de globalización, en el que  ya no necesitaremos de una medicina en específico para el país donde nos encontremos, sino que será lo mismo para todos.

Descenso en las vacunaciones

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF advirtieron durante el mes de julio de una alarmante disminución del número de niños que reciben vacunas que salvan vidas en todo el mundo. Esto se debe a las interrupciones en la prestación y uso de los servicios de inmunización causados por la pandemia de COVID-19.

“Las vacunas son una de las herramientas más potentes en la historia de la salud pública y ahora se vacuna a más niños que nunca”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS.

Según datos de ambas organizaciones, estas interrupciones amenazan con revertir los progresos logrados con tanto esfuerzo para llegar a más niños y adolescentes con una gama más amplia de vacunas. Esos progresos ya estaban frenados tras un decenio de estancamiento de la cobertura.

Debido a la pandemia corren el riesgo de cancelarse al menos 30 campañas de vacunación contra el sarampión, lo que podría dar lugar a nuevos brotes de 2020 en adelante. Según una nueva encuesta realizada por UNICEF, la OMS y Gavi, en colaboración con los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, el Instituto de Vacunas Sabin y la Escuela de Salud Pública Bloomberg para tomar el pulso de la situación, las tres cuartas partes de los 82 países que respondieron, confirmaron que hasta mayo de 2020 los programas de inmunización habían sufrido interrupciones relacionadas con la COVID-19.

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