Con la creciente crisis de combustible en Venezuela, son muchos los ciclistas y caminantes que recorren las calles del país para cumplir con sus actividades y diligencias en pro de llevar alimento a sus hogares. Con ello, el único medio de transporte que no requiere de dinero para su uso se ha revalorizado ante la creciente demanda y la poca oferta del mismo a nivel nacional.

Para aquellas personas que sin gasolina en sus vehículos recurrían a utilizar el transporte público, la opción cada vez deja de ser viable. La escasez de bolívares en efectivo va en aumento y, el economista, Henkel García, aseguró que de toda la liquidez, el porcentaje que existe en el país es mínimo, puesto que estamos hablando de que todos los bolívares que circulan en Venezuela – efectivo y electrónicos – son el equivalente a “500 o 600 millones de dólares, lo cual viene siendo una liquidez muy pequeña”.

Razón de los precios

Para el economista y analista financiero, Manzour Mezzoni, los factores a los que se podrían vincular los elevados precios de las bicicletas en el estado Bolívar, tienen que ver con la escasez como base del problema económico, problema definido por la falta de combustible a nivel nacional. El segundo factor sería “la necesidad”, puesto que esta es la alternativa que tienen los guayaneses para solucionar el problema de traslado y movilidad.

Mezzoni, afirmó que el tercer factor se refiere al “costo de oportunidad”, es decir, “vendes un bien que satisface una necesidad deportiva y social como lo es compartir con amigos, cuidar la salud, y hasta pudiendo obtener dinero para la compra de alimentos y/o medicinas”, siendo las mismas necesarias como consecuencia de la pandemia por Covid-19 cuyos casos van en aumento a nivel nacional, siendo el estado Bolívar una de los que más casos registran según datos de la administración de Nicolás Maduro.

Por su parte la ingeniera Metalúrgica y ciclista, Liliana Pinto, añadió que para ella los precios de las bicicletas se deben inicialmente a que “no hay opciones”, haciendo referencia a que para los habitantes del estado Bolívar tienen más de un mes sin poder abastecerse de combustible, razón que los ha llevado a buscar otras alternativas para desplazarse.

“La opción de la bicicleta surge y tiene un mayor uso que antes. Las personas que tenían guardadas en sus casas uno o dos bicicletas que ni las veían, hoy en día se han contenido en su medio de transporte que les permite realizar sus diligencias”, recalcó Pinto, quien a su vez, aseguró que esa es una de las razones que ha hecho que el precio de estos vehículos se hayan revalorizado, siendo cotizado en precios que en circunstancias normales no serían los mismos que se ven en el mercado.

Negocio circunstancial

La compra y venta de bicicletas se ha convertido en algo común en tiempos de escasez de combustible, la opción de la red social, Facebook, llamada Market Place, es el lugar más frecuente para realizar esta actividad comercial. Los precios varían según las características de las bicicletas, y los precios oscilan entre 90 y 1000 dólares americanos.

La ingeniera Metalúrgica, explicó que a pesar de que sea un negocio que quizás esté ayudando a algunas familias, no se puede decir que directamente “no existe un beneficio a los ciudadanos en general”, esto debido a que es un mercado que surge a partir de una necesidad y la falta de opciones.

Además, afirma que es una “oportunidad de negocio circunstancial” como consecuencia de la escasez de combustible y efectivo para el uso del transporte público, aunado a los riesgos de contagio que estos representan. La parte del mercado que se ve más beneficiada del uso de bicicletas usadas es la de los repuestos, pues son equipos que no tenían un mantenimiento habitual. “No es un negocio próspero a futuro”, aseveró Pinto.

“Mientras existan personas que paguen el precio que los vendedores le pongan a las bicicletas, seguirá existiendo ese mercado”, concluyó. Aunado al mercado de las bicicletas también se han visto llegar las motos y carros eléctricos que brindan un mayor alcance al que una bicicleta puede lograr.

Relatos de ciclistas

Según un artículo informativo del portal de noticias Ansa Latina, Angélica Ríos, una costurera de 29 años, apela a la «bici» porque necesita moverse «para entregar los arreglos de ropa a los clientes». Ríos narró que en algunos tramos «como las subidas empinadas, algunos chóferes me dejan agarrar a los carros para terminar de llegar al sitio».

«Es una aventura necesaria porque ni loca me pongo a amanecer afuera de las estaciones de servicio. El riesgo de que te asalten mientras estás en esa cola es muy grande y ni siquiera sabes si lograrás llenar el tanque», comentó.

Al igual que Ríos, Ronald Llumiquinga, quien reside en Puerto Ordaz, estado Bolívar, antes se ganaba la vida haciendo taxi, pero hoy se desenvuelve como delivery en bicicleta. El mayor recorrido que ha hecho para entregar una encomienda en bicicleta, han sido 40 kilómetros ida y vuelta, desde la residencia de El Tiamo hasta San Félix, de acuerdo a Google Maps. Sin embargo, asegura que en un día de trabajo ha logrado recorrer casi 80 kilómetros. 

“Prefiero trabajar en la bicicleta, porque si hago la cola para surtir gasolina y vienen y me echan 10 litros como me ha pasado o no alcanza la gasolina para poder surtir, pierdo toda esa semana. Adicional a eso lo que trabajo es para el diario; vivir para consumirlo en comida, entonces una semana haciendo cola  de gasolina significa no contar con alimento para mi hogar”, añadió Llumiquinga. 

Con respecto a las ganancias que el ex taxista logra generar durante una semana de encomiendas en bicicleta, alegó que en promedio son de $50, siendo un día bueno de $20, aproximadamente. “En estos momentos estoy trabajando con una empresa que puede ser encontrada en Instagram bajo el nombre de  @deliverybikepzo la cual es una de las pioneras en Puerto Ordaz empezó antes de febrero y los precios oscilan creo que la más económica es de $2 hasta los cuatro y medio $5”, concluyó. 

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