El tema de la transición política está de moda, al menos en Venezuela. Tres eventos efectuados en noviembre 2020 y los primeros días de este enero, lo demuestran. El primer evento se refiere al libro editado por el Instituto para las Transiciones Integrales en Venezuela (IFiT). Sobre este libro hice un resumen en el artículo “La Transición Posible”; específicamente sobre el análisis efectuado por Claudia Curiel, respecto al sector privado.

El segundo evento consistió en el foro “Caminos de Negociación” efectuado por Fedecámaras con exposiciones centrales de expertos de Colombia, Irlanda del Norte y Túnez; con el objetivo de tener aprendizajes sobre experiencias de negociaciones extranjeras que permitan identificar el rol del sector privado en la sociedad. 

El tercer evento estuvo a cargo de Cedice Libertad para la presentación del libro “Transiciones en América Latina”. Editado por la Universidad Metropolitana con la participación de analistas venezolanos y del exterior. 

Cambiando lo que se deba cambiar        

Al tratar el tema de la transición política, la expresión latina Mutatis Mutandis es muy apropiada; Según la RAE se traduce en “cambiando lo que se deba cambiar” y en eso consiste precisamente el proceso de transición, incluida la que pueda tenerse en Venezuela.

Algunos entendidos consideran que hay indicios para creer que la transición no es descartable a la vista de los cambios que han venido surgiendo en el área económica y a pesar de la negación del gobierno de Maduro. Otros la transición no es más que una ilusión. Los tres eventos efectuados en los últimos dos meses, si bien no se puede tener como indicio, no hay duda en que sus realizaciones tienen hálito de esperanza y por lo tanto, hay que estar preparados.

Venezuela está en un dilema: recupera la institucionalidad y el desarrollo socioeconómico que tuvo unas décadas atrás o termina siendo a la vuelta de unos pocos años el país más pobre en el planeta. La existencia de dos gobiernos y dos instancias legislativas dice mucho en ese sentido.

El inicio de la transición

Para los optimistas, La transición ha comenzado en el país con la pérdida de la renta petrolera y por consecuencia el país cambió y sigue cambiando; el sector privado se ha disminuido, pero el sector público no está en mejores condiciones. Para el gobierno, la debacle económica no es garantía de sostenibilidad, más allá del uso de las armas. Un gobierno que apenas recibió 500 millones de dólares por venta de petróleo en el 2020, frente a los 56 mil millones de dólares recibidos en el 2013, según Maduro en cadena nacional, es una clara demostración de ser un gobierno que vive a expensas de la misericordia de países amigos.

Miguel A. Martínez Meucci, profesor de la Universidad Metropolitana y coautor del libro presentado en Cedice, afirma que “los procesos de cambio de régimen político –incluidas las transiciones– suele venir precedido por tres grandes factores: 1) una crisis general que debilita seriamente la estabilidad del orden político vigente, habitualmente desencadenada por un severo deterioro de la economía o por las desastrosas consecuencias de una guerra; 2) la fractura de la coalición gobernante, materializada por las discrepancias y disensiones entre diversas facciones de la clase gobernante y que usualmente se agudizan ante la presencia de la crisis general; y 3) la presencia de una coalición contendiente activa, crecientemente organizada y con una clara voluntad de poder”.

Por su parte, José Alberto Olivar, en el acto de Cedice dijo que “no hay transiciones puras y castas. Las transiciones perfectas solo existen en el guión de los fabricantes de ilusiones y ello conlleva, frustraciones e ineludibles riesgos de regresión, por eso es necesario cerrar filas en torno a un objetivo unitario”. 

No menos clamorosa es la consideración de Pedro Nikken, abogado constitucionalista y experto en transiciones, cuando expresa en el libro del Instituto de Transiciones Integrales: “La sociedad es la víctima del déficit de democracia y estado de derecho. La sociedad no tiene conexión con los partidos, ni los partidos con la sociedad. Ante tanta iniquidad, ¿Quién nos defiende?”. 

El origen de la propuesta

En el caso de Venezuela debe repetirse una y tantas veces que, una deseable transición no será posible si antes no  se tiene la debida concertación entre los actores políticos. La propuesta respectiva puede proceder de al menos seis instancias o sus necesarias combinaciones; 1) del gobierno de Nicolás Maduro, 2) de los partidos políticos de oposición, 3) de las organizaciones de la sociedad civil, 4) de un grupo de notables venezolanos, 5) de la iglesia católica y 6) por un exhorto de gobiernos y organismos internacionales.

Guid Mcintyre, Directora de Programas Especiales de la Unión Europea, fue directa cuando dijo en el foro Caminos de Negociación realizado por Fedecámaras: “la sociedad civil no debería esperar por los políticos; no esperen un acuerdo y empiecen a trabajar desde ya”.

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