Dos condiciones son indispensables para instaurar un proceso de transición gubernamental en Venezuela, lo cual es probable que ocurra en cualquier momento; las expectativas toman fuerza ante los acontecimientos y anuncios de los últimos días. 

Financiamiento

La primera de las condiciones es el financiamiento del costo de la recuperación económica; la segunda viene dada por el conjunto de previsiones complementarias que han de adoptarse previamente para asegurar el mayor éxito en el proceso de cambio.

El país enfrenta una recesión económica desde hace más de veinte años. Según el Banco Mundial, ha sido una reducción del PIB de 29% en 20 años; de 98.000 millones de US$ en 1999 a 70.000 millones de US$ en 2019. Sin embargo, para otros analistas la pérdida ha sido de 80% en los últimos siete años; y se espera que para finales de 2020 sea de 30%. Es la indicación más fehaciente de la bancarrota y es también una situación inédita para un país que no ha estado en guerra ni ha tenido un desastre natural.

Venezuela es uno de los países más pobres en recursos financieros en toda la comunidad de naciones. Es duro decirlo, pero es la verdad. El país no puede honrar sus compromisos de deudas desde noviembre de 2017 por estar en situación de default; y peor aún, los organismos multilaterales y más de  medio centenar de gobiernos se abstienen de ofrecer préstamos y donaciones por desconocimiento declarado al gobierno de Nicolás Maduro. Hasta las ayudas humanitarias son casi imposibles para el caso venezolano. Por esas y otras razones, la recuperación económica  en Venezuela será de mayor dificultad que la de cualquier otro país en lo pertinente al solo financiamiento.

Estrategia

La segunda condición para tener una transición exitosa consiste en disponer  de manera efectiva de planes concretos que deben ser elaborados con debida antelación; de lo contrario será muy difícil el logro de la estabilidad y la gobernabilidad necesarias, dejando el camino abierto para la improvisación y el caos. Encaminar al país hacia la búsqueda de la prosperidad no es cuestión de magia. La complejidad y la certeza requerida en la dirección de las acciones son condiciones incompatibles con el típico “como vaya viniendo, vamos viendo”. La de Venezuela será una de las transiciones más complejas y de mayor envergadura en la historia reciente de Latinoamérica; esto lo dice Claudia Curiel en el libro “Elementos de la Transición Integral e Incluyente de Venezuela”.

La recuperación de las capacidades productivas implica adaptarse a un modelo de desarrollo con estándares de nivel internacional; la economía de los tiempos presentes exige que más que producir lo importante es competir. Además, los expertos coinciden en que la crisis postpandemia afectará con más fuerza a los países de mayor pobreza que a los incluidos en las categorías de desarrollo o emergentes.

Lea también: La Transición Posible, por Jacinto Marín.

El cortoplacismo no tiene cabida

En forma similar debe considerarse que la recuperación de la economía es un proceso lento con resultados de mediano y largo plazo; en cuyo lapso las expectativas de mejoras se darán de manera gradual. El cortoplacismo no tiene cabida en este escenario y en el caso venezolano, el desarrollo económico en forma de V es deseable, pero casi imposible. Incrementar los niveles de consumo, inversión y exportaciones, así como hacer eficiente el gasto público y superar la precariedad en el empleo y los salarios, son propósitos que toman tiempo y exigen mucha supervisión y control.

Procurar y lograr el financiamiento para este nuevo desarrollo más que una necesidad es una condición sine qua non. La creación de grandes fondos monetarios y los apartados de presupuestos por parte de organismos internacionales y gobiernos es una gestión de avanzada. Casi todos los países del mundo están en esa búsqueda de financiamiento y muchos de ellos, al igual que empresas transnacionales, ya han logrado comprometer gran parte de los recursos necesarios para la recuperación de sus economías. Venezuela no puede ser la excepción, pero es inaplazable acometer las acciones que correspondan con la prontitud requerida. Por allí comienza la transición, indistintamente del acuerdo que se concrete en el ámbito político.

1 Comentario

  1. Excelente currículum del Pro.Marin.Hombre muy respetado en el Sector Empresarial de Bolivar .
    Sus comentarios de la situación actual muy acertados y oportunos.Un abrazo

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