Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la contracción de la economía venezolana para el año 2020 sería de un 26%, sin embargo, economistas consideran que puede ser mayor, pues el contexto actual que se vive por la pandemia es impredecible.

Óscar Torrealba, economista y miembro del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (CEDICE), explicó que toda estimación es algo que nunca se conoce a ciencia cierta, por lo que calcular el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano sigue siendo algo inexacto.

“Toda estimación está sujeta a error, por lo que yo prefiero trabajar con bases, que en mi caso es del 25% estimado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pudiendo llegar a ser más, pero indescriptible debido a que estamos viviendo bajo un escenario de mucha incertidumbre que no permite llevar a cabo cálculos”, aseguró

Factores internos y externos

Con respecto a los factores que influyen en la contracción de la economía en Venezuela, Torrealba destacó que dentro de los internos deben ser considerados como principal responsable la destrucción de las instituciones, “comenzando por el dinero, específicamente de la estabilidad monetaria que pasa por una correcta o incorrecta política monetaria que siempre responde a un problema fiscal, es decir, el contratiempo de fondo del problema hiperinflacionario (problema fiscal),  que se resuelve emitiendo dinero – financiando con monetización-”, expresó.

Entre otros problemas, se encuentran factores como la violación de la propiedad privada y falta de seguridad jurídica y ciudadana, “lo que es sumamente importante porque en un país donde no existe un respeto a la propiedad privada, un país donde se verá interrumpida la economía, generando contracción”, afirmó. Por otro lado, la destrucción del servicio básico, de los sistemas de transporte y las distintas aplicaciones de diferentes controles como el de precio, de cambio, repatriación de capitales. Todos elementos internos de malas políticas económicas que coaccionan la libertad y el mercado; generando contracción.

Antes de hablar de elementos externos, como ciudadanos se debe saber que estos son aspectos que se escapan de la economía venezolana. En algunos casos son controlables por el Ejecutivo nacional, pero en otros son acciones que se escapan de la mano de los venezolanos.

El miembro de Cedice, alegó que entre los elementos externos deben tomarse en consideración las relaciones comerciales, los conflictos políticos internacionales y las trabas arancelarias (libre comercio), como aspectos controlables. Mientras que externalidades como los desastres naturales y pandemias como en la actualidad son cosas que se escapan de las manos, es decir que los factores externos en muchos casos “es todo aquello ajeno a la economía venezolana como por ejemplo el coronavirus”, expresó.

Impacto en el sector privado

Felipe Capozzolo, presidente del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) declaró que el consumo interno ha registrado una caída consecutiva, cuyas proyecciones para final de año prevén un descenso mayor a 70 puntos . Asimismo, enfatizó que la solución más acertada es la aplicación de las medidas de bioseguridad en los comercios, aunado al hecho de que los ciudadanos deben tener conciencia y voluntad, pues ninguna medida eficiente se va a lograr sin ello. 

El economista Torrealba, añadió a las declaraciones de Consecomercio, que la contracción económica también se traduce en una disminución de la productividad, puesto que en un país donde esto es constante, significa que a grandes rasgos habrá un cierre de empresas, muchas personas migrarán del país y retirarán sus inversiones y capitales.

Óscar Torrealba asegura que la economía se ha visto afectada no solo por la cantidad de ofertas generadas por el confinamiento, sino por la cantidad de demandas -de productos o servicios- que ha disminuido en un 76% según Consecomercio. “Esto es obvio porque si una persona no produce y no vende, el consumo es menor y eso a su vez impacta en los pocos comercios que tratan de mantenerse a flote ya sea vía delivery o electrónica».

¿En que se confunde esto?, pregunta el economista, “pues que en todo momento hay personas que ganan y personas que pierden, pero que a grandes rasgos, a medida que se agrava la crisis, son más las personas que pierden y menos las personas que ganan. El hecho de que vemos a alguien por ahí ganando plata, no quiere decir que por ese alguien haya 10 personas perdiendo”.

Según cifras reveladas durante el año 2019 por el presidente de Fedecámaras, Ricardo Cussano, desde 1998 hasta 2018 habrían sido cerradas 370 mil empresas privadas en Venezuela, lo que representa un 60% de las 620.000 mil que habían para 1998; quedando operativas solo 250.000, según afirmaciones de la institución empresarial.

“No queda nada que perder”

Para el economista y miembro de Cedice “la contracción económica no es un mito, no pierden las grandes empresas sino que pierde el ciudadano, pues cuando nosotros hablamos de una disminución del PIB, es decir, la producción, estamos hablando de que la economía está generando menos riquezas al haber menos que vender, comerciar, siendo menor la entrada de dinero al bolsillo de las personas, así como menos empleos para trabajar”. Él explicó que menos entrada de dinero, más el hecho de que haya menos empleos; es igual a muchas personas bajo estadísticas de pobreza, que no pueden acceder a bienes básicos. “La contracción económica se traduce en miseria para los venezolanos”, afirmó.

En el caso de la economía venezolana en un periodo de 5 años según datos de la Asamblea Nacional (AN), hubo una contracción del 86% del PIB, “somos tan pobres que no nos queda nada que perder, lo que se traduce en una contracción económica que no es tan catastrófica en términos porcentuales porque ya que nuestra historia económica de por sí lo es”, alegó Torrealba. “Vivimos en un país que se encuentra empobrecido y sin mucho que ofrecer, con un PIB mísero, un ingreso promedio mensual por venezolano de $22 según la encuesta Encovi y el 96% de las personas que en base a sus ingresos viven en pobreza”, añadió.

Dada la historia económica de Venezuela, el hablar de magnitud no es tanto el tema. “Un piso de contracción al 25% es alarmante, sin querer decir que un piso de 15% y no de 30% significa que no nos fue tan mal, puesto que para un país tan pobre una caída del 15% pega mucho más. Es como la diferencia entre que alguien te de un golpe mientras tu estas sano, a que te de un golpe si estás adolorido” concluyó.

Escenario post pandemia y recomendaciones

Para Torrealba, el escenario post pandemia va a requerir de la disminución de costos transaccionales en Latinoamérica, de altas regulaciones en el mercado laboral, niveles de evasión de impuestos por los grandes niveles de economía informal a causa de instituciones totalmente fallidas.

El alto costo de la legalidad,  la cantidad de requisitos, trabas y burocracias deben ser modificadas. Con respecto a la búsqueda de préstamos para reactivar la economía, el economista aseguró que “ya estamos suficientemente endeudados para endeudarnos aún más al intentar de reactivar la economía, por lo que los cambios económicos deben hacerse por vía institucional para atraer inversiones.

Sus recomendaciones para el caso venezolano con tal de reactivar la economía, tienen que ver con “acomodar el desorden fiscal existente si queremos ir por una senda de crecimiento serio, partiendo de la consolidación de un Estado legítimo, lo cual implica un orden dentro de las finanzas públicas. Debemos cambiar de un Estado centralizado hacia uno Federal. Los impuestos centralizados deben ser apostados a una independencia administrativa de las regiones”.

Según DoingBussines somos parte de las peores economías para crear un negocio, incluso por debajo de Haití, razón por la que hay que establecer una política de simplificación de trámites. Es una economía con un crédito totalmente restringido por lo que hay que abrir el mercado de crédito, explicó Torrealba. 

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