El último análisis realizado por el Banco Mundial, calculó que el Producto Interno Bruto (PIB) de la región caerá un 7,9% en 2020, un desplome sin precedentes en la historia reciente, señalando en la sección de perspectivas regionales:

Durante el último ejercicio, la región de América Latina y El Caribe se vio sacudida por una serie de conmociones, entre las que figuran disturbios sociales, la caída de los precios internacionales del petróleo y la crisis de la COVID‑19. El crecimiento del PIB en la región (con exclusión de Venezuela, acerca de la que no se dispone de datos suficientes) fue de 0,8 % en 2019 y se espera que caiga al -7,2 % en 2020. ” párrafo 1, pág 31. 

La pandemia es una externalidad que ha retado a los países a medir su nivel de ahorros y la capacidad para soportar la inestabilidad por los altos nivel de incertidumbre en la economía; en este sentido, el economista Óscar Torrealba, explica que se debe entender porque el Banco Mundial no incluye al país y esto es debido al preocupante panorama económico.

¿Por qué el Banco Mundial no incluye al país?

Esto ocurre por la falta de cifras confiables  en materia de contagios y materia económica; el Fondo Monetario Internacional ha hecho dos estimaciones en lo que va de año que pronostica una caída del 15 a 20% del PIB venezolano, mientras que otras firmas y organizaciones han estimado una caída del 30 a 40%.

La pandemia mide esa capacidad de aguante o ahorro, pero Venezuela no tiene músculo financiero para dar respuesta a la crisis; el venezolano vive de su día a día, trabaja y vive de su ingreso diario, «en Venezuela no tienes la capacidad para hacer frente a un período en el que te encierras en casa y ves lo que haces» asegura el economista.

Esto se traduce en disminución de la actividad económica y clausura de empresas irrecuperables, lo que se puede evidenciar en los estudios coyunturales de Conindustrias. Esta situación incrementa la economía informal, debido a que las personas ahora trabajan desde su casa a través de las redes sociales, dedicándose a re-vender, por ende la economía no proviene de las riquezas, ni la creación bienes y servicios.

¿Qué ocurre con la economía del país?

Se debe considerar que si el Banco Mundial no tiene estimaciones ni incluye a Venezuela en sus análisis, es muy difícil que pueda incluir al país en su lista para poder otorgar algún tipo de ayuda financiera, y esto no ocurre por la inestabilidad política, «aquí hay un problema con relación a la legitimidad de la presidencia del presidente de la República, ya no solamente entra con relación a Maduro sino también con Guaido».

Este panorama político cierra las puertas a Venezuela a la obtención de créditos y ayudas de organismos bilaterales y multinacionales como lo son: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, porque Venezuela necesita de recursos adicionales para salir adelante y poder invertir, enfatiza el economista.

De esta manera, se deben también evaluar las políticas monetarias del país, puesto que la mala gestión de las misma tiene como resultado inestabilidad monetaria, lo que se evidencia en una moneda que no sirve para nada y genera una fluctuación intensa, aguda y volátil de precios que interrumpe los planes de producción e inversión de las personas, resalta Torrealba.

Lo que causa que el cálculo se vuelva más difícil y se de la alteración de precios relativos, que al alterarse alteran las estructuras de costos y es más complicado invertir en el país; respecto a políticas económicas se deben estructurar nuevas que no violen la propiedad privada y generen un ambiente propicio para la inversión, donde exista seguridad jurídica y disminuya el riesgo de pérdida en Venezuela.

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