Negocios que no entraban dentro de los sectores flexibilizados abrieron sus puertas en Ciudad Guayana; sin embargo las colas de gasolina y el miedo que genera la pandemia por la cual atraviesa el mundo, hicieron que cada uno tuviese experiencias alejadas de lo que habrían esperado. El día 30 de mayo en cadena nacional, Nicolás Maduro anunció la flexibilización de la cuarentena en un plan de 5 x 10 – cinco días de flexibilización y diez de cuarentena – que luego fue cambiado el viernes 5 de junio a un plan de 7 + 7 – siete días de flexibilización y siete de cuarentena –.

Entre los negocios que entraban dentro de las medidas encontramos a: Ferreterías, agencias bancarias, consultorios médicos y odontológicos, construcción, ferreterías, peluquerías, industria textil y calzado, materia prima y aseo personal, talleres mecánicos, servicio de refrigeración y plomería y transporte.

En Ciudad Guayana, quienes abrieron estos negocios declararon haber vivido una semana con aumento en ventas como otros que alegaron no ver ningún ingreso porque la gente estaba más pendiente de abastecerse de gasolina que de llevar a cabo cualquier otra actividad.

Comerciantes relataron su semana

José Landaeta, dueño de Refrigeración Unifrío, comentó que él guardó un mes de cuarentena completo, pero luego no dejó de trabajar porque debía generar ingresos para su familia por lo que tuvo que abrir. Sin embargo está primera semana de flexibilización afirmó que ha sido la más floja desde que comenzó la cuarentena porque los ciudadanos andan más pendientes de surtir gasolina que de cualquier otra cosa. A pesar de las medidas que le permiten abrir hasta las 4 de la tarde, él alegó que prefiere cerrar al mediodía porque el flujo de personas no es muy alto.

Zoila Inardi, ortodoncista, definió esta semana de flexibilización como productiva, pues la cantidad de pacientes que asisten han aumentado. Anterior a la flexibilización, aseguró que solo se trasladaba al consultorio para tratar emergencias y urgencias, sin embargo algunos colegas ya trabajaban en procedimientos de rutina, bajo la salvedad que se hacía previa cita en la que se buscaba que cada paciente fuese a cierta hora con el fin de evitar el contacto entre pacientes. Le adjudicó el aumento de pacientes al hecho de que ahora sienten que tienen permiso para poder abrir sus consultorios, aunado al hecho de que los ciudadanos han podido llenar sus tanques de gasolina, razón por la que antes no podían asistir.

José Pérez, mecánico automotriz, aseguró haber visto un aumento de más talleres mecánicos en la zona que trabaja, por la llamada “calle de los frenos” bajando por el Santo Tomé de Unare. Con respecto a las ventas, afirmó haber visto un pequeño aumento en ellas, pues al estar por mucho tiempo los vehículos sin movilizarse presentan fallas.

Fabiola Farreras, barbera en un negocio ubicado en Castillito, explicó que no abrieron durante la flexibilización porque ve la medida como algo inconsciente debido a que estamos en medio de una pandemia. Relató que debido a la cuarentena empezaron a prestar su servicio a domicilio bajo las medidas correspondientes de protección, y como muchos clientes se acostumbraron a esto no afectó el no abrir el negocio durante esta semana que representa un riesgo al permitir la aglomeración de personas en un mismo lugar. 

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